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    Un violento sacudón, seguido de gritos, objetos volando, sangre y luego oscuridad: así describieron los sobrevivientes del accidente de tren ocurrido el domingo por la noche en el sur de España el momento del impacto de la colisión a alta velocidad que dejó al menos 39 muertos.

    Los trenes transportaban a unas 400 personas cuando ocurrió el accidente cerca de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km (223 millas) al sur de la capital, Madrid. Según los servicios de emergencia, dejó 122 personas heridas, de las cuales 48 permanecen hospitalizadas y 12 en cuidados intensivos.

    La mayoría de los sobrevivientes dijo el lunes que no fue consciente de la magnitud del desastre hasta que logró salir y vio a pasajeros heridos o muertos, así como a los equipos de rescate trabajando bajo focos junto a las vías.

    “Empecé a levantarme y pensé: esto no es normal. Luego busqué a mi hermana. Eso es lo último que recuerdo antes de que todo se volviera oscuro”, contó Ana García Aranda, de 26 años, quien viajaba a Madrid desde Málaga con su hermana y su perro tras visitar a su familia.

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    Otros pasajeros rompieron ventanas y la sacaron del vagón destrozado.

    “Había personas que estaban bien y otras que estaban muy, muy mal heridas. Las tenías justo delante y sabías que iban a morir, y no podías hacer nada”, dijo, con tiritas en el rostro.

    Más tarde, los bomberos rescataron a su hermana del tren y la trasladaron al hospital, donde permanece en cuidados intensivos.

    Fuera del lugar del accidente, las sirenas resonaron durante la noche mientras los vehículos de emergencia inundaban las carreteras estrechas. Vecinos de Adamuz dijeron que todo el pueblo se movilizó, llevando agua, mantas y comida para ayudar a los pasajeros varados.

    “Eso no se olvidará”, dijo Salvador Jiménez, periodista de la radiotelevisión pública española RTVE, quien fue sacado de uno de los trenes. “Al final, es una lotería. Muchos tuvimos suerte”.

    Paqui, propietaria de una finca en la zona que acudió al lugar con su marido, recordó escenas horribles dentro y alrededor de los trenes.

    “Restos de personas, ya no eran personas, encontrabas brazos. Mi marido vio a un niño que murió dentro… otro niño llamando a su madre, buscando a su madre”, dijo. “No puedo dormir, son imágenes que se te quedan”.

    Otra pasajera, Raquel, contó a la emisora Cadena Ser: “Salí despedida del último vagón y abrí la puerta con la cabeza”, dijo, y añadió que perdió el conocimiento brevemente antes de lograr caminar hacia donde trabajaban los bomberos.

    Con información de Reuters.

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