Enlaces rápidos

    Un gol de penalti de Mikel Oyarzabal, en el minuto 20, y otro de Pedro Porro en jugada, en el 58, clasificaron a España para la segunda final del Mundial de su historia, al imponerse por 0-2 a Francia en una semifinal que controló de principio a fin.

    La selección española se enfrentará en el partido decisivo del próximo 19 de julio contra el ganador del Inglaterra-Argentina, que se disputa este miércoles. 

    La selección española de Luis de la Fuente le amargó la fiesta nacional a Francia.

    España ya puede decir que cuenta con otra generación dorada, la que alcanza la segunda final de una Copa del Mundo coronada como campeona de Europa.

    Observados desde la grada por Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos, Xavi…la generación que coronó a España en Sudáfrica, el conjunto de Luis de la Fuente firmó una actuación para la historia. Puede que no la más brillante, pero sí la más efectiva para dejar en la cuneta al conjunto que más había asustado.

    Lee: La FIFA, y no la economía estadounidense, es la gran ganadora del Mundial hasta el momento

    Mérito de un grupo de jugadores que siempre creyó en sus posibilidades, respaldado por la arrogancia de los más jóvenes -a los que no les importó declararse favoritos-, y la lección táctica de un entrenador, Luis de la Fuente, que capeó el temporal cuando tuvo que adaptar el equipo a las condiciones físicas de los convocados y no le tembló el pulso para tomar decisiones difíciles, como dejar en dos ocasiones consecutivas a Pedri en el banquillo.

    España fue un equipo al alza durante el torneo y llegó al momento decisivo con una idea clara; cómo anular el tremendo repertorio ofensivo de la selección francesa.

    Porque, convertidos en un clásico por esta generación de jugadores, que ya se han enfrentado en la penúltima ronda de las tres máximas competiciones, los Francia-España se han convertido en un juego de errores, que premia al que menos cometa.

    Y el primero lo cometió el conjunto de Didier Deschamps a los 20 minutos, en la primera irrupción trascendente de Lamine Yamal.

    Dijo Lamine que era su momento y lo cumplió. Hasta entonces, apenas había entrado en juego, pero leyó perfectamente un balón al área, que pilló mal perfilado a Lucas Digne, se le anticipó con el cuerpo y el defensa le pegó en la pierna. Penalti que no falló Mikel Oyarzabal, como casi siempre, para anotar su quinto gol en el torneo y poner la proa hacia el Metlife (m.22).

    Con una mejor ocupación del campo, ayudas solidarias y determinación en las disputas, La Roja acabó desactivando a una selección francesa irreconocible en el primer tiempo, que perdió por lesión a William Saliba, no disparó más que, alto, por medio de Bradley Barcola, y a la que un oportuno corte de Dayot Upamecano libró del segundo gol tras una gran jugada de Lamine y Dani Olmo, que no pudo rematar con claridad Fabián Ruiz.

    No apareció Michael Olise, apenas Ousmane Dembelé y casi no pudo correr Mbappé, al que Unai Simón, muy atento fuera del área, le sacó un balón a la espalda de la zaga española.

    Tras el entretiempo, no reactivó tampoco a Francia, ni la entrada de Manu Koné, con la intención de tener más el balón, ni el cambio de Barcola, prácticamente inédito, por Desiré Doué.

    Al contrario, una nueva desatención defensiva permitió a Pedro Porro plantarse solo ante Maignan, tras otra magnífica pared de Dani Olmo y batir a Maignan, para poner una distancia, antes de la hora de juego, ya casi insalvable, sobre todo por sensaciones.

    Francia no tuvo plan ni garra para forzar la remontada y, aunque entró más en juego Mbappé, fruto del repliegue español, nunca dio la sensación de ajustar el resultado, ni cuando una mala salida de Unai Simon dejó a Doué con el balón y la meta desguarnecida. El delantero del PSG la lanzó al cuerpo del guardameta en su repliegue.

    No dejó que pasase mucho más la selección española. De la Fuente fue premiando a su plantilla, dio entrada a Ferran, Mikel Merino, Pedri, Nico, Llorente…y todos pudieron tener minutos para festejar sobre el campo una clasificación histórica entre olés de la grada, para aguarle la fiesta nacional a Francia y acabar de frustrar a un Mbappé que incluso dejó un feo codazo a Unai.

    España es finalista y aguardará rival entre Inglaterra y Argentina, reforzada por su juego colectivo, el mismo que anuló a las individualidades francesas y que, el domingo, en el Metlife espera coserse en el pecho una segunda estrella.

    Con información de EFE

    ¿Te gusta informarte por Google News? Sigue nuestro Showcase para tener las mejores historias