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    La captura de Nicolás Maduro no solo sacudió a Venezuela: ha colocado a América Latina en el centro del tablero global de riesgos 2026. En este sentido, Eurasia Group advierte en su reciente informe “Top Risks 2026” que la llamada “Donroe Doctrine” es uno de los principales factores a seguir este año.

    Más que un concepto geopolítico, la Donroe es una reinterpretación de la Doctrina Monroe: si en 1823 buscaba frenar la intervención europea, hoy —impulsada por Donald Trump—, reafirma la supremacía de Estados Unidos frente a China, Rusia e Irán. Por otro lado, el BBVA Geopolitics Monitor confirma esta tensión al registrar un repunte del riesgo regional y la caída en los precios del crudo tras la captura de Maduro.

    El panorama revela impactos concretos: migración masiva y fragilidad institucional en Colombia, Perú y Centroamérica; volatilidad energética en México y Brasil; y vulnerabilidad financiera en Argentina. Lo que emerge no es una crisis aislada, sino un patrón de riesgos asimétricos que obliga a la región a redefinir su estrategia externa.

    Bloques en tensión: energía, migración y financiamiento

    México y Brasil, los dos grandes jugadores energéticos de la región, enfrentan vulnerabilidades ligadas al sector energético y a la presión comercial de Estados Unidos. Para México, el riesgo es doble: por un lado, si Estados Unidos absorbe crudo venezolano en la Costa del Golfo, la producción mexicana perdería ‘espacio’ y tendría que buscar nuevos mercados fuera del continente, en medio de tensiones por la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC); por otro, un eventual aumento de exportaciones venezolanas presionaría los precios y desplazaría parte de la oferta mexicana, aumentando su fragilidad fiscal.

    Para los países andinos, la migración masiva desde Venezuela aumenta la presión fiscal y social, particularmente en Colombia y Perú, mientras las redes ilícitas desplazadas generan riesgos de inseguridad transfronteriza y en zonas mineras. Chile, aunque menos expuesto directamente, enfrenta efectos indirectos: presión migratoria creciente, posible afectación a exportaciones si Estados Unidos endurece su postura comercial y vulnerabilidad ante cambios en los flujos de inversión energética. 

    En Centroamérica, la combinación de presión migratoria y expansión de redes ilícitas refuerza la fragilidad social y fiscal. A ello se suma el riesgo de sanciones indirectas y de un acceso más limitado a financiamiento multilateral, lo que incrementaría su vulnerabilidad. En República Dominicana, el impacto se suma a la presión migratoria desde Haití y Venezuela, con efectos sobre servicios públicos y estabilidad financiera.

    Más allá de Caracas

    La crisis venezolana y la captura de Nicolás Maduro no son un episodio aislado, sino un catalizador de tensiones que redefinen el equilibrio hemisférico. La Donroe Doctrine refleja una estrategia estadounidense más agresiva, que amplifica riesgos asimétricos en energía, migración y financiamiento para América Latina.

    En este contexto, la región enfrenta un dilema estratégico: aceptar la presión de Estados Unidos o diversificar hacia nuevos socios. Allí emerge con fuerza el papel de China, que ofrece financiamiento, infraestructura y acceso a mercados energéticos en un momento en que América Latina busca alternativas.

    No obstante, el puente hacia Pekín no es automático ni exento de riesgos, pero sí representa una opción real para los países que aspiran a preservar autonomía y reducir vulnerabilidades. La manera en que cada nación gestione esta tensión entre ambas potencias definirá no solo su estabilidad económica, sino también su capacidad de proyectar gobernanza en un mundo más fragmentado.

    En este tablero, claramente la gobernanza regional y el multilateralismo se ponen a prueba. Por eso es que América Latina necesita más que nunca fortalecer sus instituciones, coordinar respuestas colectivas y evitar que la crisis venezolana se convierta en un punto de quiebre que fragmente aún más su futuro. El dilema no es Venezuela: es el futuro de América Latina en un mundo fragmentado.

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