Por Yvette Mucharraz y Cano* y Karla Cuilty Esquivel**
Los resultados que logran las mujeres emprendedoras requieren un nivel de análisis más allá de lo aparente. Algunos estudios enfocados en el tema de emprendimiento indican que las soluciones, la administración, la organización y el aprovechamiento de las oportunidades son manejados de forma distinta por las mujeres, mientras que uno de sus principales desafíos es la falta de financiamiento a causa de posibles prejuicios.
El emprendedurismo puede definirse como un tipo de actividad económica llevado a cabo por una sola persona, o bien por un equipo, cuyo objetivo es combinar materiales y recursos para ofrecer un producto o servicio a través de una propuesta diferenciada, un proceso más eficiente o de menor costo, o que cambie la experiencia del cliente. Bajo estos términos, los emprendimientos, generalmente están ligados con algún proceso innovador. En este sentido, se busca crear una ventaja competitiva con la cual el emprendimiento tenga oportunidad de hacer frente a los competidores existentes.
En muchos casos, las mujeres buscan la carrera emprendedora como mecanismo para su autoempleo o desarrollar independencia económica, en otros, puede haber un enfoque en dar empleo a otras personas. Aunque la ONU (2024) indicó que, independientemente del entorno socioeconómico en el que la mujer haya nacido o se haya criado, es posible encontrar mujeres con espíritu emprendedor dispuestas a arriesgarse en un emprendimiento personal, aunque con menor frecuencia que los hombres.
La teoría del emprendedurismo identifica factores de empuje donde se encuentran estas mujeres a las que la ONU se ha referido, aquellas que no tienen necesidad de realizar un emprendimiento, pero ven una oportunidad y toman la decisión de llevarla a cabo.
La mayor parte de las mujeres emprenden porque tienen la necesidad de generar recursos para ellas o para sus familias (hijos, padres o pareja). Independientemente de las razones para emprender, su perfil se ha asociado con una alta capacidad de análisis de las oportunidades que identifican, compromiso con el trabajo, perseverancia y ética profesional, por lo que suelen retirarse cuando observan prácticas corruptas, aunque desde luego no es posible generalizar.
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Aún con los atributos anteriores, las mujeres encuentran barreras en el acceso al crédito que quizás los esquemas de financiamiento podrían estar presentando. Los canales financieros tradicionales solicitan garantías, historial crediticio o algún otro trámite del que las mujeres pueden carecer. Por ejemplo, las mujeres tienen menos propiedades o créditos registrados a su nombre. Otro factor es la inestabilidad en sus ingresos, ya sea porque se emplean en el sector informal o dejan por algún periodo de trabajar debido al rol como cuidadoras o en el hogar. Ante esta realidad, algunas mujeres están optando por acceder al crédito digital, plataformas en línea, es decir mecanismos FinTech que reducen la brecha en el acceso al financiamiento.
De esta forma, la tecnología financiera digital, o FinTech, es una herramienta disruptiva que, al facilitar recursos a las mujeres a un menor costo, podría impulsar el emprendedurismo femenino a mayor escala. Simultáneamente, estas plataformas otorgan información económica general y en algunos casos, información específica del mercado en donde las mujeres tienen sus emprendimientos.
Incluso algunas plataformas FinTech dan recomendaciones o información general sobre el trato a los clientes, cadenas de suministro, networking empresarial, entre otros esquemas de soporte empresarial que abren fuentes de conocimiento al que anteriormente no tenían acceso y que pueden potenciar sus emprendimientos.
Las emprendedoras tienen una oportunidad de seguir su crecimiento empresarial apoyadas por plataformas tecnológicas o inteligencia artificial. Aprovechar estas herramientas para catapultar sus emprendimientos podría generar un impacto económico significativo a nivel social, familiar y personal.
Sobre las autoras:
*Yvette Mucharraz y Cano, profesora del área de dirección de personal y directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School.
**Karla Cuilty Esquivel, investigadora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.










