Aunque en México la inclusión financiera ha avanzado, la brecha de género persiste.
Para Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera de Banamex, la diferencia no solo refleja desigualdad en el acceso, sino también en las condiciones estructurales que enfrentan millones de mujeres en el país.
Entre los factores que explican esta brecha se encuentran la alta informalidad laboral, la carga desproporcionada de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, así como menores niveles de ingreso. Estas condiciones limitan su relación con el sistema financiero formal y fomentan el uso de mecanismos informales de ahorro, como guardar dinero en casa o recurrir a redes personales.
El impacto de la pandemia por Covid-19 también profundizó esta situación. El cierre de escuelas y la necesidad de cuidados en el hogar obligaron a muchas mujeres a abandonar empleos remunerados, afectando su ingreso, capacidad de ahorro y, en consecuencia, su vinculación con productos financieros.
El 72.8 % de las mujeres tiene acceso a un producto financiero formal, como una cuenta de ahorro, crédito, seguro o Afore, frente al 80.9% de los hombres, según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 citados por Banamex en un comunicado.
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¿Cómo acelerar la inclusión financiera?
Ordaz plantea cuatro ejes clave para cerrar esta brecha y fortalecer la autonomía económica femenina:
1. Creación de productos especializados
Diseñar soluciones financieras adaptadas a las necesidades específicas de las mujeres, considerando ciclos de ingreso variables, emprendimientos o responsabilidades de cuidado, puede facilitar su integración al sistema formal.
2. Impulso a la educación financiera.
Contar con información clara y herramientas prácticas permite evaluar opciones, comparar productos y tomar decisiones más informadas. La educación financiera fortalece habilidades para administrar ingresos, planear metas y construir ahorro para el retiro.
3. Mayor oferta de servicios digitales
La digitalización amplía el alcance de los servicios financieros, especialmente para quienes enfrentan barreras de movilidad o tiempo para acudir a una sucursal. Las aplicaciones móviles y plataformas digitales simplifican pagos, ahorro e inversión.
4. Generación de más empleos formales
La formalidad laboral facilita el acceso a cuentas bancarias, seguros, créditos y sistemas de ahorro para el retiro. Incrementar la participación femenina en la economía formal es un paso estructural para cerrar la brecha.
Acelerar la inclusión financiera no solo mejora la situación económica de las mujeres, también fortalece la economía familiar y contribuye al desarrollo del país. Una mayor participación femenina en el sistema financiero impulsa el ahorro, la inversión y la estabilidad económica a largo plazo.
