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    En una final del más elevado nivel internacional, el italiano Flavio Cobolli derrotó al estadounidense Frances Tiafoe 7-6 y 6-4, conquistando el Abierto de Tenis de Acapulco, su primer título ATP en pista dura. El campeón sumó 500 puntos para el ranking y un premio cercano a los 412,000 dólares, en tanto su contrincante obtuvo 300 puntos y alrededor de 221,000 dólares. En dobles, la pareja campeona conformada por Alexander Zverev y Marcelo Melo repartió aproximadamente 144,000 dólares, de una bolsa total superior a los 2 millones de dólares, cifra que mantiene al Abierto como uno de los más competitivos dentro del circuito ATP 500 y en línea con ediciones recientes que han mantenido estabilidad en premios pese al entorno económico internacional.

    La eliminación temprana del principal sembrado, Alexander Zverev, añadió un componente sorpresa que elevó el interés competitivo y mediático del torneo, reforzando la narrativa deportiva y el atractivo comercial del ya clásico certamen tenístico.

    Por otra parte, vale mencionar que la edición 2026 del Abierto de Tenis de Acapulco se vivió con una mezcla particular de expectativa y reivindicación. Las noches en el estadio principal recuperaron el pulso internacional: hospitality lleno de ejecutivos, activaciones de marca con lógica premium, turismo extranjero regresando al puerto y una atmósfera que combinó deporte de élite con networking corporativo. El torneo volvió a sentirse global y confirmó su papel como punto de encuentro entre industria, inversión y entretenimiento de alto nivel.

    En diálogo exclusivo con Forbes México, el director general de Mextenis, Alvaro Falla, explicó que “el Abierto Mexicano de Tenis se ha consolidado como uno de los activos deportivos y económicos más relevantes del calendario internacional, con una derrama estimada de 700 millones de pesos para Acapulco y el estado de Guerrero”. El ejecutivo señaló que “el alcance del evento trasciende la cancha al activar cadenas productivas completas y generar ingresos para más de 11,000 familias”, cifra que, precisó, “refleja el impacto directo del torneo en la economía regional y su papel como detonador de actividad económica en un destino estratégico para México”.

    Arturo Falla. Foto Paco Gramontti.

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    Cómo Mextenis transformó el Abierto de Tenis de Acapulco en una plataforma global de negocio

    Asimismo, Falla detalló que la solidez del proyecto responde a un modelo financiero diversificado poco común en la industria deportiva latinoamericana. “Aproximadamente 50% de los ingresos proviene de patrocinadores, cerca de 40% corresponde a boletaje y entre 8% y 9% se genera mediante hospitality, mientras que el siguiente eje de crecimiento está enfocado en derechos de transmisión y plataformas digitales”. 

    En este sentido, contó que “esta estructura permite que el torneo opere con lógica empresarial y visión de largo plazo, manteniendo estabilidad incluso frente a contextos adversos y reduciendo la dependencia de subsidios públicos”, situación que diferencia a Mextenis frente a otros torneos ATP 500 que concentran mayor peso en una sola fuente de financiamiento.

    El directivo destacó además que uno de los activos estratégicos del certamen es su alcance mediático internacional. “La transmisión llega a más de 180 países a través de más de 30 señales, lo que convierte al evento en una vitrina global para el destino anfitrión”. En términos de valor publicitario equivalente, replicar ese nivel de exposición mediante campañas tradicionales implicaría inversiones multimillonarias sin garantizar el mismo impacto sostenido. Desde su perspectiva, “esa visibilidad constante posiciona a la sede como marca turística internacional en tiempo real y fortalece la percepción de confianza en un momento en el que México busca consolidar su narrativa económica ante los mercados internacionales”.

    Sobre los retos recientes, reconoció que los fenómenos climáticos obligaron a replantear estrategias operativas y comerciales. “Recuperar los niveles históricos de asistencia ha requerido inversión adicional y rediseño de la oferta, ya que la infraestructura turística sufrió afectaciones relevantes”. Antes de esos eventos, recordó, “el torneo alcanzaba sold out pocos días después de abrir taquilla; hoy el enfoque está en ampliar audiencias, atraer nuevos segmentos y fortalecer la experiencia integral para el visitante, consolidando alianzas de largo plazo con patrocinadores estratégicos”.

    En la cancha, Para Falla, el caso del Abierto Mexicano demuestra que un evento deportivo puede evolucionar hasta convertirse en un activo estratégico capaz de generar valor económico tangible, posicionamiento internacional y confianza para inversionistas. Su conclusión es directa: “Cuando el deporte se gestiona con disciplina financiera y visión comercial, deja de ser solo espectáculo y se transforma en una plataforma de negocio de escala internacional”.

    En un momento en el que México enfrenta el desafío de fortalecer su confianza internacional y consolidar su narrativa económica ante el mundo, el Abierto Mexicano de Tenis demuestra que el deporte puede convertirse en un instrumento de diplomacia económica y posicionamiento país. El verdadero marcador se definió no únicamente en el resultado deportivo, sino en su capacidad de transformar una semana de competencia en una plataforma de generación de capital, resiliencia territorial y proyección global.

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