En el marco del Foro Forbes Economía y Negocios Monterrey 2026, el panel La Gran Oportunidad Mundialista reunió a actores clave de la organización de la Copa del Mundo para analizar el impacto económico y social que tendrá el torneo en México.
Entre ellos, Bernardo Bichara, presidente ejecutivo del Comité Coordinador Nuevo León FIFA 2026, planteó que el reto no se limita a recibir visitantes o aprovechar el impulso del consumo, sino a convertir el evento en un legado para la región.
“El Mundial no lo organiza un estado o un municipio. Lo organiza toda una sociedad y pone a prueba su capacidad de trascender un momento como este”, afirmó.
Más allá del impacto inmediato, el enfoque del comité organizador ha sido asegurar que el Mundial deje beneficios duraderos para la ciudad. En ese sentido, Bichara destacó que la organización del torneo exige una coordinación inédita entre sector privado, sociedad civil y los tres niveles de gobierno, además de la colaboración constante con FIFA.
“El comité tiene que hacer mucho tejido fino para alinear a todos los actores y lograr que el evento no solo se ejecute correctamente, sino que deje el legado que la ciudad merece”, explicó.
El directivo comparó el momento con otros episodios que han marcado a Nuevo León en las últimas décadas y ha sido la sociedad la que ha aprovechado esos momentos críticos para trascender, estos han sido la crisis de seguridad, el huracán Alex y la pandemia de Covid-19; hoy en día, esta nueva oportunidad es el Mundial 2026.
“En los últimos 20 años he visto cuatro momentos que ponen a prueba a la sociedad de Monterrey. Tres fueron crisis; la Copa del Mundo es una oportunidad positiva”, afirmó.
Para el estado, el objetivo final será que dentro de dos décadas el Mundial sea recordado no solo como un evento deportivo exitoso, sino como un momento en el que la ciudad logró transformar un reto organizativo en una plataforma de desarrollo económico, social y urbano.
La edición de 2026 tendrá una escala inédita, al ser el primer Mundial organizado por tres países que además contará con 104 partidos, 48 selecciones y seis semanas de duración, lo que amplifica su impacto económico y logístico.
“Cuando volteemos hacia atrás en 20 años, queremos que se vea como un momento en el que Monterrey salió fortalecido, con un gran legado y una experiencia que trascendió al torneo”, concluyó.










