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    En conversación con Roberto Arteaga, editor adjunto de Forbes México, Svein Azcué, chief operating officer de Chirey Motor México, explicó cómo la compañía ha construido su estrategia local en apenas cuatro años de presencia en el país.

    La marca que hoy opera en más de 140 mercados y cuenta con 16 plantas a nivel global, ha acelerado su crecimiento en México con una red de 74 distribuidoras y más de 100,000 vehículos circulando en el país. Para Azcué, el avance responde a una estrategia basada en tres pilares: producto, servicio posventa y una red comercial sólida.

    “El mercado mexicano valora la innovación, pero también necesita confianza”, explicó el directivo. “A los mexicanos les gusta lo nuevo, pero no lo desconocido. En cuatro años hemos dejado de ser una marca desconocida”.

    Uno de los ejes centrales de esa estrategia ha sido el relanzamiento de su portafolio con tecnología superhíbrida, un sistema que combina eficiencia energética con desempeño y autonomía extendida. De acuerdo con Azcué, esta tecnología ya registra récords globales de autonomía y responde a una tendencia de crecimiento de los híbridos no enchufables, que actualmente representan alrededor del 10% de penetración dentro del mercado.

    La propuesta de valor, añadió, se apoya en tres principios: democratizar el acceso a la tecnología, integrar altos estándares de seguridad y ofrecer un desempeño comprobable en condiciones reales de manejo.

    “Buscamos que el precio haga accesible la innovación. Hemos democratizado el acceso a nuevas tecnologías donde la seguridad no es un extra, sino parte del valor del producto”, afirmó.

    En ese sentido, los modelos de la compañía integran elementos de seguridad con estándares europeos, incluyendo estructuras con aceros de alta resistencia, sistemas avanzados de asistencia al conductor y funciones como frenado autónomo.

    La apuesta por los superhíbridos también responde a la necesidad de resolver las condiciones específicas del mercado mexicano, donde la infraestructura de carga eléctrica aún se encuentra en desarrollo. Con esta tecnología, explicó Azcué, un conductor podría recorrer trayectos largos —como viajar de Monterrey a Houston— con un solo tanque de combustible.

    Para el directivo, el reto de una marca emergente no es solo introducir tecnología, sino construir confianza. “Entrar a un nuevo mercado siempre es complejo. Pero cuando la innovación se adapta al contexto local, se convierte en una ventaja competitiva”.