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    Patrice Béliard, CEO de Artessence Group, que cuenta con las marcas de perfumería de lujo Parfums de Marly e INITIO Parfums Privés, explica a Forbes México cómo su carrera al mando de grandes marcas de cosméticos y belleza de lujo lo ha llevado a vivir en Latinoamérica, Estados Unidos y Japón. Ahora, al mando de Artessence París, apuesta por hacer crecer el mercado de la perfumería de nicho en México.

    ¿Cuál fue su primer empleo?

    Mi primer empleo fue trabajar para la marca Hermès, la marca de moda, en donde, desde París, me ocupaba de que las boutiques de Sudamérica y Europa del Sur, así como las tiendas Duty Free de los aeropuertos de esas zonas, recibieran la mercancía a tiempo y los clientes estuvieran felices con lo que Hermès estaba haciendo.

    ¿Cuáles eran los principales retos que enfrentó en ese momento inicial de su carrera?

    La cosa más importante para mí fue aprender a manejar un equipo. Cuando estudias en la universidad, la enseñanza del management de personas no es algo que está necesariamente incluido. Esa fue la cosa más difícil para mí, cómo aprender a liderar e inspirar a un equipo.

    ¿Qué aprendió en esos momentos que le ha seguido siendo útil durante su carrera?

    Las diferencias que existen entre los seres humanos. Las diversas frustraciones y cómo las personas pueden enfrentar distintas situaciones que las hacen infelices en la compañía, y uno como líder tiene que saber motivarlas. Ese momento era mi primera exposición a clientes internacionales, personas con culturas distintas, y entender qué movía a personas de Colombia, México, Brasil, etc., era todo un desafío.

    ¿Tuvo un mentor o mentora?

    No en esa etapa. Encontré uno en mi siguiente empleo.

    ¿Cuál fue esa etapa?

    Me fui de Hermès después de 2 años para tomar un trabajo en el grupo Shiseido Company. Una fantástica oportunidad, que suponía montar la oficina para Sudamérica y organizando todas las filiales y distribuidores de la región. Ahí tuve un mentor que me ayudó mucho a crecer porque yo tenía que empezar a reclutar 30 personas. Yo tenía sólo 29 años, lo que puede parecer una locura. Pero fue una aventura muy interesante. Aprendí cómo tener una opinión sobre las personas, a mantener la calma en situaciones que a veces son difíciles. Hay países en Sudamérica que a veces atraviesan crisis. Por ejemplo, Argentina, durante la crisis del 2001, había momentos en que no recibíamos los pagos. Así que había que mantener la calma y encontrar las mejores soluciones.

    ¿Qué siguió en su carrera?

    Después me fui a Miami, luego a Japón y China, y de ahí volví a Europa, aunque a Italia, durante 5 años. Y fue ahí donde empecé a confundir el español y el italiano al hablar [risas].

    ¿Cómo manejó toda esa diversidad cultural de la que hablaba en los distintos mercados?

    Es muy importante tomarse el tiempo de aprender la cultura, conocer a las personas y sus circunstancias. Porque en función de los países, las personas van a tener reacciones distintas y van a anticipar situaciones de manera diferente.

    ¿Qué hace luego de Shiseido?

    Luego de Italia fui a Nueva York, como presidente de Shiseido para las Américas. Al terminar mi ciclo en Shiseido, paso a Estée Lauder, donde estuve nueve años.

    Una empresa norteamericana esta vez. ¿Qué diferencias encontró ahí?

    Si bien se trata de una compañía americana y se oye mucho hablar sobre las particularidades de lo que se conoce como “Corporate America”, esta empresa fue fundada para la señora Estée Lauder y la familia ha permanecido a lo largo de los años, con lo que es una empresa que tiene claros y fuertes valores. Esto también pasa, a su modo, con Shiseido, que al igual que Estée Lauder es una compañía enorme pero que conserva su ADN familiar.

    ¿Cómo decide pasar de esos grandes titanes globales a la perfumería de nicho?

    Yo pasé 25 años más o menos en grandes grupos y tenía ganas de verdad de tomar un nuevo desafío donde podía dedicar mucho más tiempo a ser efectivo. En los grandes grupos, que son fantásticos, pasas mucho tiempo en reuniones para preparar reuniones, hay muchos procesos y las cosas toman mucho tiempo. Yo soy de un carácter un poco impaciente. Me gusta ir muy rápido y entonces conocía muy bien Parfum de Marly, entonces cuando me vinieron a buscar era exactamente lo que quería hacer. Dos marcas, Parfums de Marly e INITIO Parfums Privés, de nicho pero muy fuertes, que tenían un potencial de crecimiento enorme y que yo podía verlo. Cuando me reuní con el fundador, Julien Sprecher, fue un flechazo inmediato.

    ¿Por qué los clientes y clientas mexicanos deberían acercarse a una marca de nicho como Parfums de Marly e INITIO Parfums Privés?

    Nuestros perfumes permiten a nuestros clientes distinguirse de aquellos que compran solo perfumería más clásica. Además, la perfumería de nicho te permite tener un armario de fragancias. De la misma manera en que vas a elegir una camisa blanca y una chaqueta azul, vas a elegir una fragancia específica para la mañana. La tradición de usar un solo perfume para toda la vida no tiene más sentido.

    Por último, ¿por qué México, qué tiene de particular el mercado mexicano para Parfums de Marly?

    México es un país maravilloso, que me hace recordar mi niñez, yo viví aquí entre los 0 y 4 años. Pero, además, México es el primer país de Latinoamérica en lujo y el potencial del mercado es enorme. El mercado de las fragancias en México es de aproximadamente 800 millones de dólares. La perfumería de nicho es 70 millones. Es decir, representa el 8% o 9%. En el mundo, el nicho representa más o menos el 18%. Por lo que el potencial es enorme. Y yo quiero apostar por él en México.