En el marco de su torneo mundial (ya que de todo cobran mención) el futbol soccer experimenta su apogeo como expresión deportiva. Una cita única, una experiencia cultural, una expresión de su influencia para aficionad@s de todo el mundo.
El futbol es el deporte con mayor número de seguidores, practicantes, torneos, campos, escuelas, clubes, organizaciones, accionistas e intereses globales. En esta industria no importan los signos políticos, religiosos, preferencias o tendencias siempre hay forma de llegarle al núcleo central y seguir creciendo todos los días.
El campeonato mundial reúne a la elite de las selecciones y a los jugadores más famosos, influyentes y destacados por mérito propio. Sin embargo, es también una ventana de exposición contundente, clara, concreta de un mercado que crece exponencial mente y representa billones de dólares.
Sin duda, se tejerán historias en la cancha de partidos emocionantes, que hacen vibrar todas las fibras del nacionalismo, identidad, aliento, esperanza, triunfo y la amarga derrota, más allá de juegos intensos, cerrados, revanchas, goles de último minuto, marcadores de infarto, jugadas de fantasía, intervenciones, atajadas, golazos, partidazos para la historia.
Motivación, entrega, pasión; el futbol mueve todo, un desfile interminable de personas, personajes y personalidades por los estadios, los previos, las especulaciones, información, noticias, chismes. Torneos, campeonatos, nacionales, regionales, olímpicos, por divisiones y rangos.
Historias personales de jugadores salidos de los barrios populares, las canchas de lodo, en el medio del desierto, la selva, las grandes urbes de todo el mundo. Figuras en auge forjadas en las escuelas de alto nivel seleccionados para cambiar su vida y desde la infancia incluirse en las reservas de los clubes más poderosos del mundo, aspiraciones, sueños, disciplina, esfuerzo, constancia, compromiso, ídolos ejemplares, los relatos que millones quisieran vivir.
Más allá de eso, el torneo es una ventana de exposición de una industria que despliega su poder y alcance económico. En partidos cruciales pisarán el campo futbolistas cuyo valor de mercado rebasará -en conjunto- billones de dólares (los 10 jugadores más valiosos alcanzan cifras alrededor de USD $200 millones individualmente).
Solamente para el 2026, los ingresos globales que genera el futbol ascenderán a un estimado de USD $31.2 mil millones. Además, seguirán aumentado hacia el 2030 (próxima cita mundialista) un promedio de 3% anual.
Las cifras son impactantes: el club de futbol más influyente alcanza un valor de mercado de casi USD $10 billones; al menos otros 8 se ubican entre $7.5 y $5 billones con ingresos anuales que giran alrededor de USD $1 billón cada uno.
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La penetración del futbol es sorprendente: más del 25% (2 mil millones de aficionad@s en el mundo) esto quiere decir que 1 de cada 4 personas sigue, asiste, practica, comenta, analiza, presencia, acude a los estadios, compra mercancía, consume impulsado por el futbol, adquiere mercancía regularmente. Para quien busca algo más algoritmos y plataformas de apuestas cada quien le encuentra el nivel. El pico llega a niveles del 40%.
Nada como disfrutar de la transmisión en hoteles, bares, restaurantes, clubes de playa o tu casa con los amigos -claro- aunque haya que pagar un extra.
El mercado profesional, está representado por todo lo anterior e incluye la cobertura de medios, la venta de boletos, coleccionables, accesorios, ropa y mercancía; excursiones, bases de aficionados y cientos de canales, programas y plataformas de difusión de transmisión de juegos, noticias, análisis y entretenimiento vinculado al soccer.
Sumale a todo eso, escuelas, ligas y equipos amateur, campos, deporte recreativo, billones en balones, camisetas, accesorios, zapatos, preparadores físicos, médicos, entrenadores, árbitros, instalaciones, transportes, sistemas de riego, vestidores, conservación de pastos, se mueve billete a lo grande.
Dentro y fuera de la cancha, los mundiales dejan una derrama económica muy diversa, la venta de boletos, las excursiones grupales, las vivencias urbanas, los personales que desfilan con tocados, disfraces, porristas, se vive el drama y la calidez, la rivalidad y la contienda deportiva.
Miles de anécdotas, goles inscritos en piedra, memorias, relatos, nombres, narradores que encienden, incendian, alaban, destruyen y construyen reputaciones. Billones que vivirán, serán parte y se llevarán consigo lo que pase en la cancha.
El futbol como expresión política, psicológica, sociológica, económica, invade con color, imágenes, personajes, modelos. Un espectáculo, una verdadera pasión donde nada supera la extensión del interés por el deporte.
Hablando de lo cual los representantes de jugadores aprovecharan para negociar contratos, ajustar valores, cambiar de clubes y sacar beneficio de lo que sus clientes dejen en el campo. Billones de USD se moverán, ofertas, transacciones, comisiones, bonos, seguros, operaciones de valor agregado con la idea de ganar más, penetrar aumentar la base consumidora, posicionamiento, competencia y un mercado más rentable.
Pero nada se compara a las jugadas, los drives, las fintas, los movimientos, la cadencia, la coordinación, pases, integración, resolución, agilidad, rendimiento, constancia, el sudor de la camiseta.
Representar a tu país con dignidad, orgullo y poner tu talento en juego; recompensar a la afición con el rendimiento, la entrega, todo eso que suena casi poético también es parte de la justa cuatrianual. Romance, intercambio, cultural, gritos, cantos, comida, desfiles, países enteros pendientes de un partido, días y semanas donde el futbol será la mayor tendencia.
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