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    El presidente estadounidense Donald Trump tiene previsto reunirse con fabricantes de municiones en la Casa Blanca el miércoles, mientras su administración impulsa la expansión de la producción de armas después de que las operaciones militares en Irán y otros conflictos redujeran las reservas estadounidenses.

    Estados Unidos ha suministrado grandes cantidades de armas a sus aliados, al tiempo que ha utilizado municiones en sus propias operaciones militares, lo que ha generado preocupación sobre las existencias de armas clave de defensa aérea y de precisión, y ha aumentado la presión sobre los contratistas para que incrementen la producción.

    La reunión sería el segundo encuentro en la Casa Blanca con directores ejecutivos de grandes empresas de defensa, enfocado en aumentar la producción de armas. En la reunión de marzo participaron los directores ejecutivos y otros representantes de BAE Systems, Lockheed Martin, Northrop Grumman, RTX Corp, Boeing, Honeywell Aerospace L3Harris Technologies, junto al Secretario de Defensa Pete Hegseth.

    La reunión se produce en un momento en que los negociadores del Pentágono presionan a los contratistas para que actúen con mucha más rapidez, y los acuerdos de producción provisionales alcanzados a principios de este año son el eje central de esos esfuerzos.

    Los acuerdos incluyen un pacto con Lockheed Martin para triplicar la producción de interceptores Patriot y cuadruplicar la de interceptores THAAD, utilizados para derribar misiles balísticos. Otros acuerdos plurianuales con RTX buscan impulsar la producción de misiles de crucero Tomahawk y misiles aire-aire AMRAAM. Estos acuerdos, anunciados como “acuerdos marco”, aún no se han convertido en contratos.

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    Cinco ejecutivos de la industria de defensa, que hablaron bajo condición de anonimato, acogieron con satisfacción los acuerdos, pero señalaron que el Congreso debe asignar primero los fondos necesarios para que las empresas puedan invertir más en componentes y capacidad de producción. Invertir antes de recibir los pagos gubernamentales en virtud de los acuerdos afectaría negativamente al flujo de caja libre y podría perjudicar las ganancias del segundo semestre, afirmaron.

    La administración ha aumentado progresivamente la presión sobre los contratistas de defensa para que prioricen la producción sobre el reparto de dividendos a los accionistas. En enero, Trump firmó una orden ejecutiva para identificar a los contratistas que, a su juicio, no cumplían con las expectativas en los contratos gubernamentales, mientras seguían distribuyendo beneficios a los accionistas.

    La unidad de negocios de defensa del fabricante de automóviles y Lockheed 
    han dicho que el Departamento de Defensa de EU ayudó a facilitar una asociación entre las dos empresas debido a la creciente demanda de capacidad de producción adicional.

    Este mes, el Comité de Servicios Armados del Senado aprobó su versión de la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que respalda un gasto total en defensa de 1.15 billones de dólares y otorga autorización para la adquisición plurianual de diversos tipos de municiones y armas. No se espera que el proyecto de ley entre en vigor hasta otoño, aunque podrían aprobarse asignaciones presupuestarias adicionales o financiación suplementaria antes.

    La demanda de sistemas de defensa aérea se ha disparado entre Estados Unidos y sus aliados en medio de las crecientes tensiones geopolíticas y el conflicto en Irán.

    Con información de Reuters

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