Por Jasmin Singh*
Folarin Balogun cumple hoy 25 años. Lo que casi nunca ocurre es esto: Balogun el estadounidense. En 2001, su madre, ciudadana nigeriana residente en Londres, intentó abordar un vuelo de regreso desde Nueva York. Tenía siete meses de embarazo y la aerolínea le negó el abordaje. Semanas después, su hijo nació en Brooklyn. Una sola frase de la Constitución de Estados Unidos hizo el resto. Al nacer en suelo estadounidense, era estadounidense, sin trámite alguno.
Veinticinco años después, Balogun es el máximo goleador de Estados Unidos en un Mundial disputado en casa, incluido el gol del miércoles por la noche que venció a Bosnia y Herzegovina, la primera victoria del equipo en fase eliminatoria desde 2002. Un día antes de ese partido, la Corte Suprema decidió si niños como él tienen derecho a ser estadounidenses.
El fallo
El 30 de junio, en el caso Trump v. Barbara, la Corte anuló la orden ejecutiva del presidente Trump que buscaba eliminar la ciudadanía por nacimiento para los hijos de padres que no son ciudadanos ni residentes permanentes. Las cifras son contundentes. Unos 250,000 bebés nacidos cada año en Estados Unidos, muchos de padres mexicanos y latinoamericanos, habrían quedado sin ciudadanía: sin pasaporte, sin número de seguro social, sin un país al cual pertenecer. La Corte dijo que no. Nacer aquí significa ser estadounidense, como lo ha significado durante más de un siglo. El presidente de la Corte, John Roberts, describió la ciudadanía como “el derecho a tener derechos”, el cimiento sobre el que descansa todo lo demás.
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Una selección construida por la Decimocuarta Enmienda
¿Sabía usted que casi la mitad de esta plantilla estadounidense tiene raíces migrantes que abarcan ocho países? Empecemos por la frontera: Ricardo Pepi, nacido en El Paso de padres mexicanos y criado en San Elizario, Texas, orgulloso binacional mexicoamericano. Balogun, nacido en Brooklyn de padres nigerianos. Tim Weah, hijo de la leyenda liberiana George Weah y de madre jamaiquino estadounidense. Haji Wright, nacido en Los Ángeles de padres de Ghana y Liberia. Si se elimina la ciudadanía por nacimiento, se desarma este equipo.
Un valor que comparte toda la región
El dato curioso del torneo es este: los tres países anfitriones del Mundial, México, Estados Unidos y Canadá, otorgan la ciudadanía por nacer en su territorio. Solo unos 33 países en el mundo lo hacen, casi todos en el continente americano. Europa transmite la ciudadanía por sangre. Nuestro hemisferio la transmite por suelo, y la Constitución mexicana la garantiza igual que la estadounidense. La versión de Estados Unidos tiene un candado adicional: al estar inscrita en la Constitución desde 1868, solo puede modificarse mediante una enmienda constitucional, jamás por orden ejecutiva. Eso es precisamente lo que la Corte acaba de confirmar.
Cada cuatro años, los estadounidenses se preguntan qué haría falta para por fin ganar un Mundial. Parte de la respuesta lleva desde 1868 escrita en la Constitución.
Sobre la autora:
*Jasmin Singh es abogada de inmigración, radicada en Estados Unidos, especializada en leyes de inmigración.
LinkedIn: Jasmin Singh
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