Desde Michigan Avenue, el municipio de Saline parece una comunidad agrícola cualquiera, con sus campos de maíz y soja, silos y elevadores de grano.
Sin embargo, a poca distancia, grúas se alzan sobre imponentes vallas en el emplazamiento de un proyecto de 16,000 millones de dólares, un proyecto que convirtió a este pueblo de 2,400 habitantes en el último foco de tensión en Estados Unidos en torno a los centros de datos de IA.
Apodado “El Granero” por su consorcio de desarrolladores —Oracle, OpenAI, Related Digital, Blackstone y Walbridge—, se espera que el centro de datos Stargate ocupe más de 100 hectáreas.
La construcción avanza a pesar de la resistencia de los residentes, preocupados por su impacto en el suministro de agua, la red eléctrica y el carácter rural de Saline.
“A la mayoría de la gente no le interesa un desarrollo urbanístico masivo aquí”, dijo Tammie Bruneau, quien ha liderado la oposición local. “Les interesa proteger las tierras de cultivo”.
En este país profundamente polarizado, la oposición a los centros de datos es uno de los pocos temas que unen a los votantes de diferentes ideologías. De acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos de junio, solo un tercio de los estadounidenses aprueba el ritmo de construcción de centros de datos. Únicamente el 14% de los encuestados apoyaría la construcción de un centro de datos en su comunidad.
Esta tensión se acentúa cada vez más en Michigan, donde al menos 13 centros de datos se encuentran en diversas etapas de planificación, y las comunidades de Saline y alrededores están reaccionando con vehemencia.
Los promotores retiraron un proyecto en Washington Township tras la movilización de los residentes; en Augusta, los peticionarios paralizaron el desarrollo y forzaron una votación pública sobre la rezonificación.
A medida que se extiende la oposición, la lucha por los centros de datos ya no se limita a los ayuntamientos, lo que obliga a los políticos, tanto locales como de todo el país, a esforzarse por mantenerse al día.
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Centros de datos abren debate
Con las primarias demócratas para el Senado de EU en Michigan a la vuelta de la esquina, el 4 de agosto, en una contienda que ayudará a determinar el equilibrio de poder en Washington, los candidatos sopesan los beneficios del desarrollo de la IA frente a la creciente preocupación de los votantes.
Para muchos estadounidenses, la resistencia a los centros de datos es inseparable de la inquietud generalizada sobre el futuro de la IA y el poder corporativo.
“Parece que las grandes empresas tecnológicas están arrollando a los ciudadanos”, dijo Jeff Samoray, de 57 años, demócrata residente de Huntington Woods, en las afueras de Detroit.
En su candidatura a la nominación demócrata, Haley Stevens se presenta como una optimista tecnológica, calificando a la IA como “una tecnología revolucionaria”.
En un debate la semana pasada, vinculó el desarrollo de centros de datos con la creación de empleo, afirmando que pondrá a Michigan “a la vanguardia de la innovación y la manufactura”, al tiempo que instó a las empresas tecnológicas a pagar sus facturas de agua y servicios públicos.
Abdul El-Sayed, su rival progresista, presentó el mes pasado una plataforma política que exigiría a las empresas de IA operar como corporaciones de beneficio público con mayor supervisión gubernamental.
Si bien no llegó a pedir una moratoria nacional sobre la construcción de centros de datos —como sí lo hicieron otros miembros del ala izquierda del Partido Demócrata—, declaró a Reuters que podrían ser necesarias moratorias locales.
“Con demasiada frecuencia, las comunidades locales simplemente no tienen la capacidad de soportar la presión que las grandes corporaciones pueden ejercer sobre ellas”, afirmó en una entrevista. Sin embargo, añadió que, en última instancia, las salvaguardias deben provenir del gobierno federal.
Samoray opina que ninguno de los candidatos está adoptando una postura lo suficientemente firme.
“Es una retórica atractiva, pero no sé si eso se concretará”, dijo, calificando a la industria de la IA como «un tren desbocado”.
Incluso la administración Trump, que priorizó el rápido desarrollo de la IA para competir con China, tomó nota del cambio en la opinión pública.
Reuters informó el 13 de julio que la Casa Blanca está colaborando con empresas de servicios públicos y desarrolladores de centros de datos en un compromiso voluntario para proteger a los contribuyentes del costo de la expansión de la IA.
“Los políticos de ambos partidos tienen posturas muy diversas”, afirmó Lisa Wozniak, presidenta de la Liga de Votantes por la Conservación de Michigan.
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Votaciones para elecciones intermedias tienen esto en mente
La disputa en Saline ilustra tanto la magnitud de la oposición pública como la dificultad de encontrar soluciones políticas.
Tras meses de polémicas reuniones públicas, en septiembre la junta municipal votó 4-1 en contra de la recalificación del terreno para el centro de datos Stargate. Dos días después, los promotores y los propietarios demandaron al municipio.
Ante un costoso litigio, las autoridades llegaron a un acuerdo en octubre que permitió que la construcción siguiera adelante.
El acuerdo proporcionó unos 14 millones de dólares en beneficios para la comunidad, incluyendo la preservación de tierras agrícolas y servicios de bomberos, además de restricciones en el uso del agua y el ruido. Los opositores han impugnado el acuerdo ante los tribunales.
El 1 de junio se colocó la primera piedra con la presencia de la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman.
De acuerdo con los promotores, el proyecto creará más de 2,500 empleos sindicalizados en la construcción, 1,500 empleos en todo el condado, más de 450 empleos permanentes y miles de millones en ingresos fiscales.
Sin embargo, la oposición local sigue siendo fuerte.
“No nos parecía justo que nuestra junta se viera obligada a adoptar esta postura”, declaró la activista comunitaria Bruneau, quien nunca antes había participado en la política local.
Le preocupan la contaminación de las aguas subterráneas y el costo de la electricidad.
Bruneau no está sola, afirmó, ya que la oposición trasciende las líneas partidistas: “Hemos conocido a gente de extrema derecha e izquierda, y también de centro”.
Beverly Kincaid, de 56 años, republicana residente cerca del municipio, indicó que los centros de datos serán un tema central para ella al votar en noviembre.
En Saline, comentó, “el poder del dinero ha impuesto su voluntad”.
Un portavoz de Related Digital, empresa desarrolladora e inversora de centros de datos, declaró por correo electrónico que la compañía está “comprometida con el desarrollo responsable”, incluyendo “la protección del agua de Michigan mediante el uso de sistemas de refrigeración por aire de circuito cerrado” y la preservación de “303 hectáreas de tierras agrícolas, humedales y bosques”.
En un comunicado, un portavoz de Oracle afirmó que la compañía financiará toda la energía e infraestructura necesarias para el centro de datos, “garantizando que no habrá impacto en las facturas de los usuarios locales ni en la fiabilidad de la red eléctrica”.
Sandy Baruah, presidenta de la Cámara Regional de Detroit, declaró que los críticos no veían el panorama completo: “Para quienes participamos en iniciativas para impulsar la economía de Michigan y crear más empleos, esto resulta realmente desconcertante”.
Laura Dennison comprende ambas caras de la moneda. Esta mujer de 42 años, residente de Royal Oak, está preocupada por el impacto de los centros de datos en la agricultura. Sin embargo, los investigadores también están utilizando inteligencia artificial para comprender mejor la rara enfermedad de su hijo.
“Da igual si eres quien se presenta a las elecciones o quien se ve afectado por la situación”, afirmó. “Hay muchísimas incógnitas”.
Con información de Reuters
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