Con globos, confeti y optimismo, la cadena de comida californiana-mexicana Chipotle, con sede en Estados Unidos, inauguró su primer restaurante en México, trayendo sus ensaladas de pollo y burrito bowls a la tierra de los tacos.
El restaurante inaugural de Chipotle abrió sus puertas en San Pedro Garza García, exclusivo suburbio de Monterrey, conocido como el municipio más rico de Latinoamérica.
Un gran velo con temática de chile fue desplegado entre una lluvia de confeti, tras lo cual multitudes de residentes hicieron fila para probar la comida de la cadena californiana, muchos tomando fotos mientras los empleados preparaban wraps y ensaladas detrás de una barra concurrida.
Ricardo Aguilar, de 26 años, residente de Nuevo León que visitó el restaurante el día de la inauguración, comentó que se convirtió en fan de Chipotle durante su visita a Estados Unidos y que apreciaba la calidad de los ingredientes y las generosas porciones de la cadena.
“Es una propuesta diferente”, afirmó. “Definitivamente no es el típico puesto de tacos de la esquina.”
El director de Chipotle en México, Pablo de Brito, declaró que la compañía planea abrir entre seis y ocho nuevas sucursales en Monterrey en los próximos 14 meses, tras lo cual se expandirá a la Ciudad de México y, posteriormente, al resto del país.
“Estamos más que satisfechos con esta apertura”, afirmó, señalando que Chipotle eligió Monterrey para el debut de la cadena, en parte, porque la ciudad ofrece un público joven con una estrecha relación con la cultura estadounidense y familiarizado con la marca.
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Chipotle busca atraer a una amplia gama de paladares mexicanos
La entrada de Chipotle en México se produce tras dos intentos fallidos de la cadena de comida rápida Taco Bell, cuyos esfuerzos por ingresar al mercado en 1992 y 2007 fueron rechazados, ya que los mexicanos no aceptaron su oferta en favor de los auténticos productos mexicanos.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabiliza más de 147,000 taquerías registradas en todo el país, pero la gran mayoría son puestos callejeros informales.
En 2021, Baruch Sangines, geógrafo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNA), creó un mapa de 1.6 millones de taquerías, calculando que el 95% de los habitantes de la Ciudad de México vivían a menos de 400 metros (cinco minutos a pie) de una taquería.
En Monterrey, cuya área metropolitana cuenta con más de 5 millones de habitantes, la cifra se redujo a un considerable 75%.
Para Sara Senatore, analista sénior de restaurantes en Bank of America, la alianza de Chipotle con Alsea —franquicia de Starbucks y Domino’s Pizza en Latinoamérica y Europa— es una señal de que la marca tiene buenas perspectivas en México.
“Ellos son quienes construyen los restaurantes y asumen gran parte del riesgo”, afirmó, señalando que el compromiso de Alsea sugiere que la marca se considera viable y que cierto “misticismo” cultural suele ayudar a las marcas estadounidenses a tener éxito en el extranjero.
El menú de Chipotle, que incluye desde carnitas suaves hasta una salsa “bastante picante”, debería atraer a una amplia gama de paladares, añadió Senatore.
El picante es un tema delicado en México, donde varias salsas se volvieron más suaves debido a la gentrificación, una tendencia que se intensificó durante la pandemia de Covid-19, cuando muchos ciudadanos estadounidenses llegaron a México con contratos remotos, gastando más que los residentes locales.
Con información de Reuters










