Enlaces rápidos

    Alrededor de 2.4 millones de mujeres trabajadoras del hogar aún enfrentan condiciones laborales precarias, por lo que es urgente implementar políticas públicas que promuevan su incorporación a la seguridad social, así como la construcción de un sistema de cuidados, indicó el Centro de Estudios Espinosa Yglesias. (CEEY)

    En el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, la organización advirtió que las responsabilidades de cuidado representan un factor que profundiza las desigualdades, ya que recaen principalmente en las mujeres y condicionan sus posibilidades de acceder a mejores oportunidades educativas, laborales y económicas.

    Por cada hora destinada al trabajo remunerado “se requiere estrictamente otra hora de trabajo doméstico y de cuidados al interior de las familias”, dijo Mónica Orozco Corona, investigadora externa del CEEY, según un comunicado.

    Lo anterior convierte a las trabajadoras del hogar en una pieza clave para el funcionamiento, no solo de la economía, sino también de la movilidad social.

    Sin embargo, advirtió Orozco, “las trabajadoras domésticas son quienes enfrentan las condiciones de vida y laborales más precarias, lo que limita su propio crecimiento y bienestar”.

    Te interesa: Sólo 2.7% de las trabajadoras del hogar están afiliadas al IMSS: organización

    El informe “Movilidad social y cuidados: un vínculo inseparable” señala que la forma en que se distribuyen las labores de cuidado en México continúa frenando las oportunidades de desarrollo de millones de personas, especialmente de las mujeres.

    El documento concluyó que las responsabilidades de cuidado afectan el gasto de los hogares, limitan el acceso a la educación y restringen la participación en el mercado laboral. 

    También advirtió que esta distribución desigual de los cuidados influye directamente en la movilidad social del país, pues el 50% de las personas que nacen en los hogares con menores recursos económicos permanece en esa condición durante su vida adulta, mientras que solo 2 de cada 100 logran alcanzar el nivel socioeconómico más alto.

    En contraste, el 51% de quienes nacen en los hogares con mayores recursos conserva esa posición.

    gráfica-trabajadoras del hogar
    Población con origen en los hogares con más recursos económicos según las responsabilidades de cuidados en el hogar actual. Fuente: CEEY con datos de la ESRU-EMOVI 2023.
    gráfica-trabajadoras del hogar
    Fuente: CEEY con datos de la ESRU-EMOVI 2023.

    La mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados recae de manera no remunerada en las mujeres, una distribución desigual que profundiza brechas de género y reduce las posibilidades de movilidad social. A ello se suman las repercusiones físicas y emocionales derivadas de asumir estas tareas sin una corresponsabilidad entre familias, Estado y sector privado. 

    El estudio agregó que las personas cuidadoras enfrentan mayores dificultades para mejorar sus condiciones de vida. Entre quienes nacieron en hogares con menos recursos, el 73% de quienes realizan labores de cuidado permanece en esos mismos niveles económicos, mientras que únicamente 3 de cada 100 logra ascender al grupo con mayores ingresos.

    Además, las personas que asumieron tareas de cuidado desde la adolescencia tienen mayores probabilidades de continuar desempeñándolas en la vida adulta, lo que perpetúa las desigualdades de origen.

    “Las trabajadoras del hogar remuneradas son quienes nos permiten salir a realizar nuestras actividades diarias; sin embargo, su propia movilidad social está limitada por la precariedad económica y laboral a la que se enfrentan. Es necesario un cambio cultural mediante políticas, programas y acciones que garanticen el derecho a cuidar, a recibir cuidados y al autocuidado”, afirmó Orozco.

    personas cuidadoras
    Movilidad ocupacional ascendente respecto al padre y a la madre, según sexo
    y responsabilidades de cuidados en el hogar actual (porcentaje de personas). Fuente: CEEY con datos de la ESRU-EMOVI 2023 y Yaschine y Orozco (2025)

    También lee: Trabajadoras del hogar enfrentan al estigma social y discriminación: ONU Mujeres

    Bienestar emocional

    El informe también señaló que la organización actual del trabajo de cuidados no solo limita las oportunidades económicas de quienes lo realizan, sino que tiene efectos directos sobre su bienestar emocional, físico y social, pues las tareas suelen desarrollarse sin apoyos institucionales, capacitación o redes suficientes, lo que incrementa la carga física y emocional de las personas cuidadoras.

    Esa sobrecarga puede traducirse en ansiedad, estrés, agotamiento e incluso afectar el tiempo que las personas destinan a actividades recreativas, sociales o de autocuidado, siendo el caso de quienes cuidan a personas adultas mayores. Se ha documentado una mayor incidencia de problemas relacionados con la salud emocional debido a las exigencias constantes de estas labores.

    bienestar emocional-trbajadoras del hogar
    Fuente: CEEY con datos de la ESRU-EMOVI 2023 y Parker y Fabian (2025)

    La situación se vuelve aún más compleja en los hogares donde hay personas con discapacidad, pues, además de enfrentar mayores gastos y cambios en la dinámica familiar, las personas cuidadoras suelen asumir nuevas responsabilidades sin preparación previa, mientras enfrentan estigmas sociales y un deterioro gradual de su bienestar físico y emocional.

    Datos de la Encuesta ESRU-EMOVI 2023 muestran que en los hogares donde existen personas con discapacidad aumenta significativamente la probabilidad de que algún integrante deje de trabajar o pierda tiempo libre debido a las tareas de cuidado. Cuando los cuidados recaen sobre personas adultas mayores, crecen los problemas físicos y de salud mental entre quienes los realizan.

    bienestar emocional-trbajadoras del hogar
    Fuente: CEEY con datos de la ESRU-EMOVI 2023 y Parker y Fabian (2025)

    El estudio también encontró que ser la persona cuidadora principal está asociado con un mayor riesgo de presentar afectaciones en la salud mental. Entre ellas destacan dificultades para concentrarse, la sensación de que “todo representa un gran esfuerzo”, tristeza y sentimientos de desesperanza, efectos que se intensifican cuando los cuidados son permanentes o involucran a personas con discapacidad.

    El CEEY concluyó que construir un Sistema Nacional de Cuidados e incorporar plenamente a las trabajadoras del hogar a la seguridad social no solo representa una deuda histórica en materia de derechos laborales, sino una condición necesaria para reducir la desigualdad de oportunidades, fortalecer la movilidad social y generar un desarrollo económico más incluyente en México.

    Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado