Enlaces rápidos

    La Unicef y el Coneval detallaron que 53% de los niños mexicanos entre 0 y 17 años se encuentra en situación de pobreza. Una proporción importante de esta población  no tiene acceso a los bienes indispensables para su alimentación, lo que obstaculiza  el ejercicio de sus demás derechos.

     

     

    El Fondo de las Naciones Unidas para la  Infancia (Unicef) en México y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de  Desarrollo Social (Coneval) presentaron el reporte ejecutivo “Pobreza y  Derechos Sociales de Niños, Niñas y Adolescentes en México”, que  analiza las particularidades de la pobreza infantil y las tendencias observadas en  ese periodo.

    La Unicef y el Coneval detallaron en el reporte que en 2012, 21.2 millones de niños y adolescentes se encontraban en pobreza y 4.7 millones en pobreza extrema.

    El 53.8% de la población entre 0 y 17 años estaba en situación de pobreza, una cifra mayor que la nacional, que se ubicó en 45.5%. La población de 18 a 64 años, representa el 40.7%

    El grupo de menores de un año presentaba mayores niveles de carencia por acceso a los  servicios de salud con un 27.5%. Asimismo, el 28.2% de esta población enfrentaba inseguridad alimentaria moderada o severa.

    A pesar de que la economía mexicana registró un crecimiento anual promedio de 4.3% entre 2010 y 2012 (Banco Mundial, 2013), éste no se vio reflejado en  una disminución de los niveles de pobreza en general ni entre la población de 0 a  17 años, pero sí se registró una reducción de la pobreza extrema. Además, en  comparación con el 2010, en 2012 hubo un incremento en el acceso a los servicios  de salud para 3.4 millones de niños y adolescentes.

    Otro hallazgo del reporte es que, en 2012, 61.3% de la población de 0 a 17 años era  parte de hogares con un ingreso inferior a la línea de bienestar y 28.2%  enfrentaba inseguridad alimentaria moderada o severa (es decir, carecían de los  recursos necesarios para adquirir los alimentos que requerían para tener una  alimentación sana y variada).

    Estos dos indicadores demuestran que una proporción importante de esta población  no tiene acceso a los bienes indispensables para su alimentación, lo que obstaculiza  el ejercicio de sus demás derechos.