Por Luis Javier Álvarez Alfeirán*
El mundo del entretenimiento es parte fundamental del turismo y la hospitalidad. El Super Tazón con los años se ha consolidado como un espectáculo que atrae las miradas del mundo entero no sólo por el mero hecho de la música sino por el mensaje que a través de éste se transmite a la mitad del partido. El medio tiempo se ha convertido en un foro donde el mensaje de una sociedad se hace presente ante los reflectores de la comunidad estadounidense y cada día más del mundo entero.
No soy particularmente adepto a la música de Bad Bunny, en realidad no me gusta –si he de ser honesto–, pero finalmente es el artista más escuchado en el mundo y por lo tanto un reflejo de la sociedad actual.
El show del medio tiempo del Super Bowl LX ha roto un molde de lo que hasta ahora se había venido haciendo; un espectáculo prácticamente en español en medio del evento más importante de la Unión Americana; muchas voces encontradas, críticas y reseñas de todo tipo, incluso el presidente Donal Trump que, fiel a su estilo, señalándolo como uno de los perores de la historia, pero… ¿hay que juzgarlo de esta manera?
El espectáculo fue un reflejo de la cultura urbana de Puerto Rico, y, considerando que dicha nación es parte de los Estados Unidos, jurídicamente bajo el estatus de Estado Libre Asociado es por tanto parte lo que hoy son los estadounidenses. Puerto Rico se rige bajo las normas del Congreso de los Estados Unidos, aunque siendo un Estado no incorporado, hay diferencias en sus derechos y representación política (no votan para elegir al presidente de los Estados Unidos, por ejemplo), la nacionalidad primaria de los puertorriqueños es la americana (que está protegida más no garantizada) y por ende su cultura debe ser también considerada parte de la amalgama social de dicha nación. Podríamos decir que el espectáculo no puede verse como una afrenta a la misma, como no podría verse tampoco así la cultura de los nativos americanos que aún mantienen sus reservas protegidas. Hoy, todos son parte de los Estados Unidos de América.
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La modernidad no se construye con el aislamiento, nunca ha sido así, mucho menos dentro de una misma sociedad. El comercio, la migración, las balanzas comerciales de los países enriquecen a las naciones abriendo nuevas visiones y oportunidades. Puerto Rico tiene raíces latinoamericanas y ramas norteamericanas, esa dualidad cultural le hace ser lo que es; su valor, su dignidad y su riqueza consisten en reconocerse como tal, valorarse y hacerse valorar. El Super Bowl LX le ha puesto el escenario perfecto para hacerlo, y, más allá de los gustos musicales, lo reflejó la inlcusión de Lady Gaga cantando junto a Bad Bunny o el también boricua Ricky Martin. Pedro Pascal, Jessica Alba, Karol G entre otros también se hicieron presentes como ese reflejo de hermandad latinoamericana que aporta valores familiares, gastronómicos, artísticos, territoriales y culturales.
Una mezcla cultural que en la cocina se vive entre guacamole y alitas de pollo. 127,000 toneladas de aguacate se consumen ese fin de semana, esto quiere decir que el 10% del consumo anual de aguacate en Estados Unidos se consume en este solo fin de semana; y las alitas es una estadística similar consumiendo cerca de 1.48 mil millones en este fin de semana, lo que representa el 8,5% del consumo anual.
Finalmente, la despedida de Bad Bunny, con la mención a cada una de las naciones que forman el continente (aunque faltando Belice), puede considerarse, y quizás allí el rechazo de ciertos sectores, como una crítica hacia el famoso MAGA, i.e. América somos todos, y por tanto, si queremos ser grandes, debemos serlo todos.
No existe otro continente como el nuestro, en donde la mitad de los países comparten el mismo idioma y raíces culturales, esta característica nos hace únicos, la unidad, viendo las diferencias como valores complementarios, es la clave de nuestro potencial y desarrollo. Las diferencias político, sociales y económicas son evidentes pero la dignidad de cada persona es única y equivalente. El football debería ser una fiesta de unidad en medio de la diversidad, del encuentro entre dos contrincantes que se dan la mano al final del partido, de la hospitalidad que genera un solo evento, de multitudes diversas que generan una sola afición.
Sobre el autor:
*Luis Javier Álvarez Alfeirán, MA, es director de Le Cordon Bleu-Anáhuac.
Correo: [email protected]
Twitter: @DirectorLCBMx
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