Por Paola Salvador*
Han transcurrido más de 10 años desde la introducción de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) y, desde su origen, el CFDI ha evolucionado constantemente y se ha convertido en un elemento fundamental en el entorno de cumplimiento tributario en nuestro país. El SAT, a partir de la información contenida en el CFDI y haciendo uso de herramientas digitales, realiza precargas automáticas de ingresos, deducciones, y retenciones en las declaraciones de impuestos de ISR e IVA.
En adición, el SAT utiliza el CFDI como una herramienta clave para la fiscalización. Al tener acceso a todos los comprobantes fiscales emitidos y recibidos por las empresas, la autoridad puede realizar un análisis de las transacciones y detectar posibles irregularidades o inconsistencias en tiempo real. Un ejemplo, son las cartas invitación que la mayoría de los contribuyentes han recibido sobre potenciales inconsistencias y que deben de atenderse para consecuencias como la cancelación de los sellos digitales, sin los cuales las compañías no podrían emitir CFDI.
Por su parte, las empresas han tenido la necesidad de realizar cambios internos para gestionar adecuadamente las operaciones fiscales, contables y tecnológicas que les permita adaptarse a los cambios constantes en materia de comprobantes fiscales. Sin embargo, no ha sido suficiente, pues en muchas ocasiones pareciera que las autoridades fiscales van tomando la delantera en el análisis de datos ya que los contribuyentes no tienen capacidad de respuesta inmediata, o bien, de implementar medidas preventivas ante una revisión.
Retos para las empresas por la implementación y las actualizaciones del CFDI
¿Cuáles son los desafíos e implicaciones para las empresas? La implementación y los constantes cambios en las versiones tecnológicas de los CFDI han representado retos significativos para las empresas, entre los principales se destacan:
- Inversión en tecnología. Para llevar a cabo la adopción del CFDI e implementación de los cambios de versión, las empresas han tenido la necesidad de realizar inversiones para actualizar su software, o bien, apoyarse de otros para poder emitir los comprobantes, validarlos y garantizar su correcto envío al SAT.
- Capacitación y actualización continua. Las constantes actualizaciones del CFDI demandan que las compañías se cercioren de tener equipos capacitados y coordinados, o en su caso, han requerido contratar asesoría externa que les ayude a cumplir con los estándares establecidos por el SAT e implementar las adecuaciones necesarias. Esto desde luego genera inversión de tiempo y recursos.
- Colaboración de diversas áreas en las empresas. La gestión del CFDI en una empresa es un proceso complejo que requiere la colaboración y la coordinación de múltiples áreas y departamentos, cada una con responsabilidades específicas que permitirán que la transacción y emisión de CFDI sea exitosa. Como ejemplo, las áreas involucradas incluyen contabilidad, finanzas, impuestos, tecnología de información, ventas, compras, recursos humanos, etc.
El reto observado en las organizaciones es que las áreas no se involucran o no están coordinadas adecuadamente, por lo que al momento de atender una revisión por parte del SAT en la que solicitan trazabilidad y reconciliaciones, la capacidad de respuesta es lenta y no siempre con los resultados deseados. Otras compañías dejan la responsabilidad al área de Impuestos, la cual, a todas luces, no cuenta con el detalle completo del antecedente de la operación.
- Impacto en el flujo de efectivo. En los procesos de CFDI y complemento de pago si no se realizan las validaciones correspondientes, los errores pueden originar rechazo en las deducciones fiscales, o bien, retrasar las devoluciones de impuestos como lo es el IVA.
Por otra parte, hay controles establecidos por las empresas en los cuales, si los CFDI y los complementos de pago contienen errores, o si estos no se reciben, han implementado políticas que incluyen la no realización de los pagos a proveedores sino hasta que no se corrijan los documentos.
- Revisiones por parte del SAT. Las revisiones electrónicas se han convertido en un instrumento elemental para las autoridades fiscales, ya que a través del análisis de la información contenida en los CFDI, la contabilidad electrónica, las declaraciones, los cruces versus la información de terceros (por ejemplo, CFDI recibidos), etc., las autoridades requieren información cada vez más específica y dirigida, minimizando los tiempos de revisión y maximizando la fiscalización.
Beneficios del CFDI en las empresas
Por su parte, la gestión del CFDI ha traído beneficios para las empresas siendo uno de los más destacados, la automatización y la digitalización de procesos contables y fiscales. Previo a la aparición del CFDI, las empresas dependían de documentos en papel, existiendo mayores posibilidades de errores en el cálculo de impuestos, pérdidas de documentos y costos de almacenamiento, con la llegada del CFDI, las compañías pueden generar, enviar y almacenar documentos de manera eficiente con costos operativos menores.
Además, los comprobantes fiscales han facilitado la transparencia, la trazabilidad y el análisis de las transacciones comerciales, reduciendo la posibilidad de fraudes y la evasión fiscal.
Conclusión
La gestión para la implementación del CFDI y sus respectivas actualizaciones ha cambiado de manera profunda y definitiva el entorno empresarial en México, así como la interacción que los contribuyentes tienen con las autoridades fiscales. Si bien, ha traído aparejados beneficios significativos como la automatización, la transparencia y, en algunos casos, reducción de costos, sigue presentando retos importantes para las empresas en materia de tecnología, colaboración de las áreas involucradas, recursos, conocimientos técnicos, etc.
Aún y cuando han transcurrido varios años desde su obligatoriedad, muchas empresas no han logrado un nivel óptimo que les permita detectar con anticipación los riesgos y realizar las reconciliaciones o correcciones respectivas antes que las autoridades fiscales se los hagan saber mediante una revisión.
Contacto:
*Paola Salvador es Socia Líder de Servicios Core de Cumplimiento, EY México
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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