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    Cartagena, Colombia, fue el testigo del nacimiento de esta empresa. El deseo de las hermanas Beatriz y Katyana Dager de digitalizar una empresa familiar de mensajería, con 30 años de historia, se convirtió en la inspiración para formar una nueva compañía de logística, cuya apuesta principal sería la faciliad de enviar paquetería a través del uso de tecnología. Así fue como se concibió Kiki.

    “A donde llega la cerveza, llega Kiki”, dicen sus cofundadores. Esta empresa colombiana ofrece soluciones en el envío de productos a través de tecnología y una red de operadores independientes, mientras prepara una solución fintech para ofrecer crédito a sus clientes finales.

    Los fundadores de este emprendimiento son tres ejecutivos relacionados con los fondos de inversión y la tecnología. Ellos son Beatriz Dager, chief financial officer; Katyna Dager, chief comercial officer; y Camilo Marrugo, CEO de Kiki, quienes quieren empoderar a las comunidades latinoamericanas.

    “Nosotros somos un ecosistema en donde nosotros integramos a los clientes ecommerce, los cuales en su mayoría son internacionales, con la logística local y apalancamos en la infraestructura que ya existe”, dice Katyna Dager.

    Hoy, la firma trabaja a través de su tecnología con FedEx o UPS, pero también con operadores locales pequeños.

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    La compañía trabaja con sus clientes desde el almacenamiento de los productos, empaque, envíos y recaudo. “Un cliente, especialmente el internacional, no se tiene que preocupar por la logística, sino que ellos se preocupan por vender”, dice Katyna Dager.

    El fin siempre fue convertir a Kiki en un operador tecnológico que aprovechara la infraestructura del resto de las empresas de logística para realizar los envíos a las distintas partes de Colombia y del mundo con la infraestructura ya existente.

    Entre febrero de 2021, Kiki inicia operaciones en el mercado colombiano y comenzaron a aplicar un desarrollo tecnológico propio en abril de ese mismo año.

    Para abril de 2022, un cliente llegó a Kiki y advirtió que su negocio estaba en México y sí inició la expansión internacional del negocio en tierras mexicanas y, posteriormente, a Perú.

    El sector ecommerce se convirtió en el área de oportunidad para crecer el negocio. A un par de meses de haber llegado a México, el 90% de la facturación de Kiki provenía de este país.

    En 2021, Kiki inició con ventas de 370,000 dólares anuales, mientras que, para 2022, el monto era de un millón de dólares (mdd) y, en 2023, alcanzó 7.3 mdd y antes de concluir el primer semestre de 2024 la facturación rondaba los 6 mdd y la meta al cierre del año son alcanzar los 24 mdd.

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    La llegada de empresas del ecommerce a México, como Shein, incentivan los planes de la empresa fundada en Cartagena.

    El emprendimiento ha movilizado más de 50 millones de dólares de sus clientes y la oportunidad este año es triplicar este monto. El objetivo de Kiki es impulsar ciudades, países y, al final, una región como lo es Latinoamérica. “No queremos ser grandes; sino que queremos ser constantes”, dice Camilo Marrugo.

    En México, Kiki lleva a cabo un programa de servicios de entrega que empodera a las familias. Y el objetivo es lograr que cada estado del país cuente con puntos de distribución y de entrega para que las personas recolecten y empaquen los productos que recogerán los operadores.

    “Nuestra meta como Kiki en México es [tener] 32 hubs operados por microoperadores [interconectados]”, dice Camilo, quien advierte que la meta debe ser alcanzable hacia abril de 2025, pues en dos meses ya contaban con 3 de estos centros y en noviembre esperan tener más de 10.

    El plan de Kiki es impulsar la inclusión financiera al acercarse al cliente final, que en muchos casos corresponde a la llamada base de la piramide. Y, en este momento, se encuentran analizando la estructura para ofrecer microcréditos en los mercados en donde tiene presencia.

    En México, la empresa hace cerca de 100,000 envío al mes, con un alcance de 160,000 códigos postales, lo que muestra el músculo en cuanto a su capacidad de impactar a un segmento importante de la población.

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    Hoy, los datos recabados en su operación son el pulso del negocio, que lleva a la firma de logística a tomar las decisiones operativas para crecer y ser sostenibles.

    “Kiki es hoy una empresa [exitosa], porque estamos los tres juntos”, dice Beatriz. Los tres emprendedores reconocen el valor de sus familias en esta aventura y saben que están orgullosas de saber que esta empresa colombiana llega muy lejos.

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