Nadie pudo evitar ver el momento viral que se vivió durante el concierto de Coldplay en Estados Unidos, cuando la kiss cam enfocó a una pareja que disfrutaba del concierto. No era cualquier pareja, se trataba de Andy Byron, CEO de la empresa Astronomer, y Kristin Cabot, directora de recursos humanos de la misma compañía.
Más allá de la infidelidad, esto demuestra que el tema de la ética está solo en el papel. Según explica Fernando Senties, CEO de AMITAI, empresa enfocada en dar soluciones y consultoría en temas de ética organizacional y compliance normativo para compañías, para que una empresa se certifique como más ética, estos programas deben provenir de la alta dirección, es decir, del CEO, y normalmente son difundidos por el área de recursos humanos.
“La ley de Murphy. La persona que se supone debe poner el ejemplo para todos los demás empleados y la que lo difunde, estaban involucrados. La gente sabe que los programas son de papel y no le ven ningún sentido hacer caso de ellos cuando el mismo director general y la de recursos humanos los están violando. El mensaje que están enviando a toda la empresa es: esto lo hacemos porque lo tenemos que hacer, pero a nadie le importa”, afirma el también autor y creador de la metodología de empresas más éticas.
Pero, ¿para qué sirven los programas de ética y compliance? De acuerdo con el especialista, para proteger a las organizaciones de los actos de los individuos que las forman.
Y agrega que, del lado de las autoridades, también hay un relajamiento respecto al cumplimiento. En febrero de este año, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para suspender la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, la cual prohíbe a las empresas y ciudadanos estadounidenses ofrecer sobornos a funcionarios extranjeros con el fin de obtener o mantener negocios.
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“Estos casos que se vuelven mediáticos en realidad son solo la punta del iceberg porque solo representan lo que está sucediendo ahorita mientras tú y yo hablamos en cientos o miles de empresas en México, Estados Unidos y en el mundo”, comenta Senties.
AMITAI se ha dado a la tarea de elaborar un ranking que evalúa a las empresas más éticas, pero persisten los retos para que los programas cundan en toda la cultura organizacional, desde la alta dirección hasta las cadenas de suministro.
El camino de la ética y el cumplimiento
Fernando Senties explica que cuando una empresa tiene un programa efectivo ético y de cumplimiento le permite reducir riesgos y la posibilidad de que se inicie una investigación por parte de la autoridad que traiga consigo sanciones costosas, tanto económicas como reputacionales.
Al mismo tiempo trae beneficios que en muchas ocasiones no son valorados, como mayores probabilidades de permanecer en el tiempo, beneficios económicos al abrir oportunidades con proveedores o aliados comerciales y si en algún momento se busca vender la empresa, se evaluarán los activos financieros, pero también los riesgos que representan.
“Por ejemplo, si la empresa está relacionada con una persona que está metida en actos de corrupción, simple y sencillamente nadie la va a comprar”, dice Senties.
El especialista señala que las generaciones Y y Z representan una parte importante de la fuerza laboral en el ranking de este año (41%)y una característica que comparten es que no trabajan en lugares donde no se identifican con los valores de las empresas, por lo que contar con un reconocimiento sobre ética y cumplimiento les ayuda a posicionarse y atraer al mejor talento.
“Aquellas empresas que se ven involucradas en actos de corrupción y escándalos, nadie quiere trabajar para ellas [y] tienen grandes salidas de personal y muchos problemas para contratar gente”, comenta.
Además es algo que viene en cascada, desde leyes nacionales, como el artículo 25 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, hasta las que están presentes en acuerdos internacionales, como en el T-MEC y su capítulo anticorrupción.
Pero el gran tema pendiente es de las sanciones. Si se retoma el caso del concierto de Coldplay, los involucrados renunciaron hasta que salió a la luz. Por lo que la empresa debería de contar con una política de sanciones, así como con un responsable del programa de ética que lo revise anualmente para tener datos para analizar y hacer propuestas, mejoras y actualizar o cambiar políticas.
Dentro de los retos que destaca Fernando Senties está la de generar la convicción de que tener un programa de ética y compliance es bueno para la empresa y la falta de aplicación de sanciones. “La gente normalmente solo actúa porque tiene temor de alguna consecuencia o porque ve la oportunidad de un beneficio”.
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Empresas + Éticas
La metodología de AMITAI contempla solo a aquellas que obtienen un resultado de 60 sobre 70 a través de un algoritmo matemático, además contemplan a las áreas responsables de los programas y también realizan encuestas a los empleados.
Dentro de los pilares incluidos en la evaluación filosofía ética del negocio, liderazgo ético, promoción de la cultura ética y compliance normativo, como contar con una política de prevención de lavado de dinero, “[esto] para prevenir lo que pasó con CIBanco, con Vector e Intercam, o tienen una política para prevenir conflictos de interés como pasó en el caso de la empresa Astronomer y su CEO Andy Byron”, agrega Fernando Senties.
El especialista asegura que las empresas que ocupan los primeros lugares del ranking comparten algo en común: un genuino interés por los empleados.










