La imagen ha dado la vuelta al mundo: un jovencísimo Lionel Messi, con apenas 20 años y una melena característica de sus primeros años en el futbol profesional, sonríe tímidamente mientras baña a un bebé en una pequeña tina de plástico. Ese bebé, meses después de haber nacido, no era otro que Lamine Yamal, quien años más tarde se convertiría en jugador del Barcelona y una de las mayores promesas del futbol mundial.
Lo que hoy parece una imagen profética, en su momento fue simplemente el resultado del azar y de una causa solidaria.
El origen: un calendario benéfico
La historia se remonta al otoño de 2007. En aquel entonces, se organizaba una campaña anual para crear un calendario solidario cuyos fondos se destinaban a diversos programas de UNICEF. La dinámica de la campaña era sencilla pero emotiva: los jugadores del primer equipo posarían junto a niños pequeños y bebés para ilustrar cada uno de los meses del año.
Para seleccionar a los niños que participarían en la sesión de fotos, se llevó a cabo un sorteo entre familias de diferentes barrios. La suerte quiso que la familia de Lamine Yamal, residente en el barrio de Rocafonda, fuera una de las ganadoras. Así fue como un bebé de apenas seis meses terminó compartiendo cámara con quien se convertiría en uno de los mejores jugadores de la historia.
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El detrás de escena en el vestuario
La sesión fotográfica tuvo lugar en los vestuarios del estadio. Según relató el fotógrafo encargado de la sesión, el encuentro no estuvo exento de momentos cómicos. Lionel Messi, conocido por su carácter introvertido, se encontró de pronto frente a una tina de plástico, lleno de timidez y sin saber muy bien cómo interactuar con un bebé tan pequeño.
- La timidez del ídolo: Al principio, Messi no sabía cómo sostener al niño. La situación requirió paciencia y algo de ayuda para que el jugador se sintiera cómodo interactuando con el bebé, que estaba acompañado de su madre.
- La magia del instante: A pesar de la incomodidad inicial, el fotógrafo logró capturar instantes de genuina ternura. La tina llena de espuma, el patito de hule y las sonrisas cómplices crearon una imagen entrañable que ilustraría uno de los meses del calendario benéfico.
El resurgimiento de la fotografía
Durante más de una década y media, la fotografía permaneció en el olvido, como un recuerdo familiar y una anécdota más de aquella campaña solidaria. Sin embargo, todo cambió cuando Lamine Yamal comenzó a romper récords de precocidad en el futbol profesional, consolidándose en la élite y brillando en los torneos internacionales.
El padre del joven jugador fue quien volvió a sacar la imagen a la luz a través de sus redes sociales, acompañándola de la frase: “El comienzo de dos leyendas”. Inmediatamente, la fotografía se volvió viral.
Una coincidencia histórica
Hoy en día, la imagen es vista como una de las coincidencias más extraordinarias en la historia del deporte. Las probabilidades de que, en un sorteo aleatorio, un niño de seis meses fuera emparejado con Lionel Messi y que, 16 años después, ese mismo niño se convirtiera en la nueva estrella del mismo equipo y del futbol mundial, son prácticamente nulas.
Más allá del morbo o la curiosidad, la fotografía ha quedado inmortalizada no solo como un recuerdo de una acción benéfica, sino como el improbable y mágico momento en el que dos generaciones brillantes del futbol cruzaron sus caminos por primera vez en una pequeña tina de plástico.








