Pasan los años y hay quienes todavía piensan que, por el simple hecho de tocar el plástico o pasar la terminal en persona, a la hora de pagar en una tienda, el riesgo desaparece.
Y nos guste o no, ese mito sigue frenando el crecimiento de los pagos digitales y del ecommerce.
La realidad es menos cómoda: muchos fraudes online empiezan en el mundo físico. Clonan la tarjeta en un restaurante, en la peluquería, en una tienda cualquiera y después, el robo ocurre cuando menos te lo esperas, en digital.
El problema no está en la web, sino en la falta de buenos hábitos y de información.
Hoy la tecnología puede hacerte la vida más fácil y mucho más segura cuando compras online.
¿Cómo? Con cosas como estas:
– Wallets con tokenización: tu número real nunca se expone.
– Autenticación 3D Secure 2.0: validación robusta justo donde hace falta y menos fricción donde no.
– Tarjetas virtuales y límites personalizados: controlas y cierras la puerta al fraude.
Pero la mejor “tecnología” sigues siendo tú: cubre el teclado al ingresar el NIP, nunca compartas tu CVV, paga solo en sitios y apps oficiales y revisa tus movimientos regularmente. Así reduces mucho el riesgo, tanto en físico como en digital.
La clave no está en el plástico, sino en la información y los hábitos del usuario.
El verdadero reto es dejar de lado el miedo, informarse y tomar las precauciones que sean necesarias.
Condenar a un canal por falta de información, no es la solución.
¿Te tocó algún fraude? ¿Cambiaste algo en tu forma de pagar a partir de eso?
Leo tus comentarios.
Sobre el autor:
Sebastián Moglia Claps, Country Manager Shake Again.
Linkedin: https://www.linkedin.com/in/sebastianmoglia/
Twitter: @Sebastianmoglia
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