De acuerdo con una encuesta de Reuters, la economía mexicana seguirá estancada en una leve estanflación en 2026, debido a la incertidumbre sobre su acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.
Se prevé que la segunda economía más grande de Latinoamérica registre un tercer año consecutivo de crecimiento inferior al 2%, con una inflación cercana o en el límite de la meta del Banco de México (Banxico) en 2026. Esta sería la racha más larga de estas condiciones desde 2001-2003.
La encuesta también indica que México debería comenzar a salir del actual período de casi estancamiento y inflación relativamente alta el próximo año.
Este año, el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá un 1.5%, acelerándose respecto al crecimiento del 0.6% del año pasado, de acuerdo con la estimación media de 35 analistas encuestados entre el 13 y el 17 de abril.
La previsión para 2026 se situó ligeramente por encima del 1.3% pronosticado en una encuesta de enero, mientras que la estimación media del 1.9% para 2027 fue la misma que en la encuesta anterior.
Los economistas de Grupo Banorte escribieron en un informe publicado el viernes que eran optimistas sobre el comercio, así como sobre los efectos positivos del Mundial de Fútbol de junio-julio, y esperaban una aceleración de la inversión pública.
Sin embargo, las previsiones consensuadas para la inflación media anual aumentaron del 3.8% al 4.0% este año y del 3.7% al 3.8% en 2027, debido en parte al impacto de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán en los precios de la energía.
Banxico tiene una meta de inflación del 3%, con un margen de un punto porcentual. El consenso en la encuesta apuntaba a que pondría fin a un largo ciclo de flexibilización monetaria este trimestre con un último recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés, hasta el 6.50%.
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Escenarios de la economía de cara al T-MEC
Sobre el futuro del acuerdo con los socios comerciales norteamericanos de México, Rodolfo Mitchell, economista jefe de Scotiabank para México, afirmó que el escenario más favorable para el país sería la ratificación del esquema actual.
Una segunda mejor opción para México podría ser una negociación inconclusa este año, pero con un posible acuerdo sobre un sistema de revisiones anuales del T-MEC.
“El peor escenario sería una renegociación formal del tratado, ya que México tiene un margen de negociación muy limitado y probablemente terminaría aceptando la mayoría de los cambios propuestos por Estados Unidos”, declaró Mitchell.
Esto podría incluir normas de origen más estrictas para los productos estadounidenses, así como disposiciones no comerciales, como acuerdos migratorios, que serían “claramente negativas, ya que politizarían el T-MEC y reducirían su seguridad jurídica”.
Alfredo Coutino, director de Moody’s Analytics, afirmó que era más probable un acuerdo comercial en la segunda mitad del año, después de la fecha límite del 1 de julio, que ningún acuerdo.
“Sin embargo, las negociaciones estarán marcadas por idas y venidas, fricciones y amenazas de rescisión por parte de Estados Unidos, todo ello con la intención de obtener las mayores ventajas y, en gran medida, de imponer sus exigencias”, declaró Coutino.
Con información de Reuters










