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    Desde el inicio de la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS se empeñaron en una carrera permanente por el control de diversos escenarios; el armamento, el espacio, los aliados. Prácticamente todo el siglo XX fue delineado por la agenda expansionista de las super potencias del mundo.

    Conforme se fue perfilando el fin de la era soviética, las tensiones entre las súper potencias bajaron de intensidad al grado de lograr acuerdos importantes que a través de la vía diplomática prometían diseñar un entramado de condiciones para el establecimiento de un sistema internacional más pacífico y con menor confrontación. 

    Con la firma del START II en 1993, George Bush y Boris Yeltsin mandaban una importante señal, la era de la cooperación entre los dos bloques iniciaba mostrando voluntad política y certidumbre. La prohibición de misiles balísticos intercontinentales concretaba el entendimiento mutuo anhelado por décadas.

    A pesar de la buena voluntad mostrada por los líderes de ambos países, la dinámica de los asuntos internacionales, el surgimiento de nuevos frentes de confrontación y el ascenso de liderazgos e intereses diversos en el último tramo del siglo XX hicieron que la operación del tratado fuera pospuesta en varias ocasiones.

    El 2011, Barak Obama y Dimitri Medvévev (vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa) firmaron el NEW START el último pilar del sistema de seguridad entre EE.UU. y Rusia para el control armamentista, ofreciéndole al mundo la posibilidad de alcanzar el sueño de vivir sin armas nucleares. Este tratado obliga a las partes a reducir sus cabezas nucleares a un máximo de 1.500 y el número de sistemas portadores, como misiles intercontinentales, submarinos atómicos y bombarderos, a 800 unidades y en el marco del Tratado se contemplan inspecciones de verificación. La última extensión del tratado fue suscrita en 2021 por Vladimir Putin y Joe Biden, extendiendo la vigencia hasta el 2026.

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    Entre los dos países ha habido múltiples desacuerdos en el plano armamentista. Sin embargo, uno de los momentos definitorios para la actual postura de Rusia se da en 2019 cuando las dos potencias rompieron el histórico Tratado sobre fuerzas nucleares de rango intermedio (INF, por sus siglas en inglés), de 1987 y suscrito por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, que limitaba el uso de misiles de medio alcance convencionales y nucleares. A partir de este rompimiento, el expresidente Trump retiró a EE. UU. del Tratado de Cielos Abiertos, que permite vuelos de vigilancia no armados sobre los países firmantes, con el argumento de un constante incumplimiento por parte de Rusia, que rechazó las acusaciones, pero también se retiró.

    Durante el último año de su gobierno, Trump denunció que Rusia había desarrollado un misil (el 9M729) capaz de portar ojivas nucleares hasta un radio prohibido, entre 500 y 5.500 kilómetros de distancia. En respuesta, el presidente ruso anunció un arsenal nuclear e hipersónico y acusa a Washington de haber desplegado varias plataformas Aegis, que también podían ejercer como armas nucleares, en las instalaciones de Rumania del escudo antimisiles. 

    Durante la invasión de Rusia a Ucrania, EE.UU. y los países de la OTAN han acusado reiteradamente el uso de armamento estratégico en contra de infraestructura civil ucraniana, violando el Derecho de Guerra y varios tratados internacionales, incluso se ha hablado de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. 

    A un año de iniciada la invasión, el presidente Biden ha confirmado un nuevo paquete de ayuda financiera y militar para Ucrania, animando a los líderes de Europa Occidental a mantener el apoyo a los esfuerzos de la población ucraniana en preservar su soberanía e independencia. Por su parte, la ofensiva rusa ha mantenido una postura rígida en el conflicto y hoy decide abandonar el Tratado para el control armamentista desafiando las iniciativas de cooperación internacional, a pesar de que esto agregue nuevos componentes de tensión a la región y al mundo. 

    La voracidad del régimen ruso liderado por Vladimir Putin hoy pone fin a una era de control armamentista.

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