Enlaces rápidos

    Por Ignacio Zubiría*

    Construir un México más competitivo, moderno y equitativo requiere instituciones financieras sólidas, comprometidas con el desarrollo del país. Para lograrlo, la banca debe concentrar sus esfuerzos en dos pilares que se refuerzan mutuamente: la digitalización de sus servicios y el financiamiento empresarial. Juntos, permiten ampliar la inclusión financiera, detonar el crecimiento económico y sentar las bases de un modelo de desarrollo sostenible.

    Desde mi experiencia en Banco Sabadell, he sido testigo del impacto que tiene el financiamiento formal para transformar ideas en negocios y necesidades en oportunidades reales. Según el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2024, tan solo en 2023, la banca múltiple otorgó más de 742 mil créditos a grandes empresas, lo que refleja el papel del crédito como motor clave en el desarrollo económico.

    Aun así, todavía hay una gran oportunidad para ampliar el acceso al financiamiento. De acuerdo con cifras del Banco de México, al tercer trimestre de 2024, el 58.4 % de las empresas se financian a través de proveedores, mientras que solo el 28 % lo hace mediante crédito bancario. Esto revela una brecha que limita el crecimiento de muchas compañías y frena su potencial para contribuir de forma más significativa al desarrollo del país.

    En paralelo, el avance digital continúa ganando terreno. Más de 61 millones de personas en México ya utilizan la banca móvil, según datos de la CNBV a mediados de 2024. Sin embargo, una parte importante de la población sigue operando exclusivamente en efectivo, lo que evidencia que aún queda camino por recorrer para lograr una inclusión financiera plena.

    Ante este panorama, el sistema financiero debe reafirmar su rol como socio estratégico del país: financiar proyectos catalizadores que impulsen el crecimiento económico, apoyándose en herramientas digitales para hacerlo de forma más eficiente, accesible y segura. La digitalización permite reducir costos de transacción, mejorar la trazabilidad y fortalecer la seguridad del sistema, mientras que el financiamiento formal puede actuar como un motor clave para industrias estratégicas a nivel local e internacional.

    Es tiempo de enfocar los esfuerzos en sectores con alto potencial como la energía, el real estate o el turismo. Estos no solo concentran una parte relevante de la inversión privada, sino que también son catalizadores de modernización, sostenibilidad e innovación. Acompañar su crecimiento con soluciones financieras diseñadas a la medida es esencial para liberar su potencial y generar efectos multiplicadores en la economía.

    México tiene hoy la oportunidad de consolidar un modelo de desarrollo más robusto. Iniciativas como el Plan México requieren del compromiso activo de las instituciones bancarias para financiar proyectos estratégicos, formar alianzas con otros sectores y construir, de forma conjunta, un país más competitivo. La digitalización, bien aplicada, será una gran aliada en este proceso, siempre que se implemente con enfoque humano y sin dejar a nadie atrás.

    Estoy convencido de que ampliar el acceso al crédito, avanzar en la digitalización e impulsar una colaboración estrecha entre banca e industria son claves para cerrar brechas históricas de inclusión financiera. La prioridad debe ser diseñar soluciones accesibles, cercanas y adaptadas a las realidades locales, para que más personas y empresas puedan participar activamente en el crecimiento económico del país.

    Sobre el autor:

    *Ignacio Zubiría es Subdirector General de Banca Empresas en Banco Sabadell

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México