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    La mayoría de los estadounidenses cree que los esfuerzos para redefinir los distritos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con el fin de maximizar las ganancias partidistas —como los que se llevan a cabo en Texas y California—, son perjudiciales para la democracia, según una nueva encuesta de Reuters.

    Más de la mitad de los encuestados (57%) afirmaron temer que la propia democracia estadounidense esté en peligro, una opinión compartida por ocho de cada diez demócratas y por cuatro de cada diez republicanos del partido del presidente Donald Trump. La encuesta, realizada durante seis días a 4 mil 446 adultos estadounidenses, reveló un profundo malestar frente a las crecientes divisiones políticas en Washington —donde los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso— y en las capitales estatales.

    El 55% de los encuestados, incluido el 71% de los demócratas y el 46% de los republicanos, coincidió en que los planes de redistribución de distritos en curso —como los impulsados por los gobernadores de Texas y California en un proceso conocido como gerrymandering— son “malos para la democracia”.

    A instancias de Trump, el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, convocó a una sesión especial de la legislatura estatal para rediseñar los mapas del Congreso antes de las elecciones de medio término de 2026, con el objetivo de ayudar a los republicanos a defender su mayoría de 219-212 en la Cámara de Representantes. Tradicionalmente, los partidos de los presidentes en funciones suelen perder escaños en estas elecciones, lo que puede bloquear sus agendas legislativas y, en el primer mandato de Trump, condujo a dos procesos de juicio político.

    El gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, aspirante a la Casa Blanca en 2028, ha amenazado con redefinir el mapa de distritos de su estado como respuesta, añadiendo cinco escaños demócratas para compensar las ganancias previstas de los republicanos en Texas.

    Aunque esta práctica no es nueva, ha cobrado relevancia porque se realiza a mitad de década, en lugar de después de un censo. Esto ha provocado que la mayoría de las contiendas para la Cámara de Representantes no sean competitivas en las elecciones generales: en las últimas décadas, aproximadamente dos tercios de ellas se ganaron por más de 20 puntos porcentuales.

    Como presidente, Trump ha quebrantado las normas democráticas con medidas como ordenar al Departamento de Justicia que persiguiera a sus adversarios políticos, presionar a la Reserva Federal independiente para que bajara las tasas de interés y tomar el control de la policía de Washington, D. C.

    En las entrevistas, los republicanos de Texas que participaron en la encuesta respaldaron en gran medida la posible redistribución de distritos del estado, mientras que los demócratas la calificaron como una “trampa”, aunque apoyaron la idea de que los estados demócratas respondan de la misma forma.

    La encuesta tuvo un margen de error de alrededor de 2 puntos porcentuales para el total de encuestados y de 3 puntos para las opiniones de republicanos y demócratas.

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    ‘Negocio turbio’: encuestados

    Amanda Kelley, de 51 años, investigadora de fraudes de seguros en Dallas, fue una de las pocas republicanas que criticó la iniciativa de Texas.
    “No me gusta que ninguna de las partes intente hacer eso. Creo que es un asunto turbio”, dijo Kelley. “La idea de que ocurra a mitad de legislatura, cuando se están definiendo los distritos, me deja un mal sabor de boca”.

    Paul Wehrmann, de 57 años, abogado de Dallas que se definió como votante independiente, también se mostró en contra.
    “Es injusto y sienta un mal precedente”, afirmó Wehrmann, preocupado de que esto derive en que los estados modifiquen los mapas cada ciclo electoral en lugar de cada década. La manipulación partidista de los distritos electorales “es mala en general, pero creo que es justo que los demócratas intenten contrarrestar lo que hacen los republicanos”.
    “Deberían dejar de llevar cuchillos a un tiroteo”, concluyó.

    Los estadounidenses de ambos partidos han detestado durante mucho tiempo a los líderes del bando contrario, pero la encuesta mostró que también desconfían de los ciudadanos comunes alineados con la oposición.

    Alrededor del 55% de los demócratas coincidió con la afirmación de que “no se debe confiar en los republicanos”, mientras que el 32% discrepó. Los republicanos se mostraron divididos: el 43% estuvo de acuerdo en que los demócratas no eran confiables y el 44% expresó lo contrario.

    El sondeo también reveló que la política pesa más en la vida cotidiana que en años anteriores, especialmente entre los demócratas: el 27% dijo que las elecciones presidenciales del año pasado afectaron negativamente sus amistades.

    En una encuesta similar realizada en abril de 2017, al inicio del primer mandato de Trump, solo el 18% de los demócratas afirmó que las elecciones habían deteriorado sus amistades. Entre los republicanos, apenas el 10% declaró este mes que la política afectó sus relaciones personales, cifra prácticamente igual a la de 2017.

    Jeffrey Larson, toxicólogo de 64 años y votante republicano en Seabrook, Texas, explicó que él y su esposa, demócrata, optaron por no hablar de política.
    “Puede que no esté de acuerdo con lo que hacen los demócratas, pero no creo que estén tratando de destruir mi vida o destruir Estados Unidos”, señaló Larson.

    Casi la mitad de los demócratas (46%) consideró que su partido había perdido el rumbo, frente al 19% de los republicanos que opinó lo mismo sobre el suyo.

    Sandy Ogden, de 71 años, ejecutiva tecnológica de Sunnyvale, California, y demócrata autodefinida, criticó a los líderes de su partido.
    “Creo que los miembros del Partido Demócrata estamos unidos en lo que creemos, pero los líderes son ineficaces a la hora de articular una oposición sólida”, comentó Ogden.

    Analistas señalaron que la creciente desconfianza de los demócratas hacia los republicanos y la fricción con sus amistades sugieren una renuencia a interactuar con la oposición, lo que podría debilitar sus posibilidades de recuperar terreno político.
    “La democracia implica la voluntad de permitir que personas con opiniones diferentes expresen sus ideas”, recordó Whit Ayres, veterano encuestador republicano.

    Michael Ceraso, experimentado estratega demócrata, calificó los resultados de la encuesta como preocupantes.
    “La mayoría de los demócratas cree que nuestra democracia está fallando y casi la mitad no quiere dialogar con el partido de la oposición”, dijo Ceraso. “Tenemos que mejorar”.

    Con información de Reuters

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