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    La fe mueve montañas. Y el futbolista Santiago Tomás Giménez puede dar testimonio desde su propia historia de vida, ya que, a sus 17 años, la carrera en el balompié parecía llegar a su fin por una trombosis en el hombro, la cual le obligaría a tomar anticoagulantes de forma permanente.

    Sin embargo, encontró en su fe en Dios una esperanza para cumplir el sueño de su infancia: ser un futbolista profesional. El resto es historia y el jugador de la Selección Mexicana de Futbol tiene la mirada puesta en la próxima justa mundialista.

    NUESTRA REVISTA: 30 under 30 2025: Santiago Giménez

    “Siempre comparto mi fe junto a las personas, porque es algo que me llena mucho, es algo que alimenta mi espíritu”, asegura, en entrevista, Santiago Giménez, quien, como parte de la Selección Mexicana, ha participado en 46 partidos, en eventos como la Copa Oro, Copa América, Concacaf Nations League y amistosos, en los que ha concretado seis goles.

    “Estoy muy muy emocionado, quiero que ya empiece el Mundial, porque va a ser una locura, va a ser una fiesta y, sobre todo, porque siento que podemos hacer algo especial”, dice el jugador del AC Milán, quien lucha por un sitio definitivo en la lista final de convocados de la Selección Mexicana de Futbol, tras recuperarse de una grave lesión en el tobillo que lo dejó fuera de las canchas por cuatro meses.

    Junto a su familia y sus dos perritos, Santi, como le dicen de cariño, se siente muy bien y se divierte, lo cual le hace llenarse de energía y ser muy positivo frente a las adversidades que ha vivido.

    “Siempre he sido muy familiar, también muy creyente, de mucha fe […] lo mismo como jugador, pues creo que he tenido altas, he tenido bajas, pero siempre con una sonrisa, siempre positivo y trabajando duro”, asegura.

    Entre los jugadores mexicanos más valiosos del mundo, el delantero de 25 años ocupa la primera posición, con una valuación de 20 millones de euros (cerca de 23 millones de dólares al tipo de cambio actual), de acuerdo con cifras de Transfermarkt al 22 de abril de 2024.

    Pero no solo está en juego su pasión por el futbol, sino su conexión con las nuevas generaciones de seguidores del balón, como son los niños.

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    “Yo, cuando era niño, veía las latas de Rexona de grandes jugadores, de grandes ídolos y hoy me toca estar ahí representando a mi país y creo que es un orgullo. Es algo muy lindo […] Poder llegar a esos niños a través de Rexona, es algo increíble”, dice el embajador de la marca de desodorantes propiedad de Unilever, quien busca inspirar a las personas a superar sus límites.

    Santi Giménez quiere que sus seguidores sepan que la fe mueve montañas y que luchen por sus sueños, para que nadie los frene en sus objetivos. “Creo que llegaremos lo más lejos. Estoy seguro de que tenemos una gran selección [nacional] que va a trabajar al 100% para darle la satisfacción a toda la gente mexicana y estamos seguros de que vamos a hacer historia”.