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    La transición de liderazgo en la American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham) ocurre en uno de los momentos más complejos para la relación económica entre México y Estados Unidos en las últimas décadas. Mientras Washington impulsa una nueva política de reindustrialización y el T-MEC se acerca a su revisión formal, el empresariado estadounidense en México remarca que Norteamérica ya no funciona como una simple zona de libre comercio, sino como una plataforma de producción integrada.

    El relevo entre Carlos García y Óscar del Cueto al frente del organismo que representa a las empresas estadounidenses en México refleja precisamente esa apuesta. Ambos coinciden en que la relación bilateral atraviesa una etapa de transformación en la que las cadenas de suministro, la logística y la manufactura regional son cada vez más interdependientes.

    “México se ha vuelto el socio comercial más importante de Estados Unidos como proveedor, pero también como comprador de mercancía norteamericana”, dice Carlos García, presidente saliente de la AmCham México.

    “Yo pienso que la relación va mucho más allá de lo comercial. Si vemos las inversiones que tienen las empresas en los Estados Unidos y México y diría yo también en Canadá, es realmente una coproducción. Son estrategias de inversión, de logística, de una red de suministro en donde los componentes se pueden fabricar en un país, incorporar a un producto terminado en otro país”, agrega el también director de Valero México.

    Un empleo en México crea otro en EE UU

    La administración de Donald Trump se ha propuesto “reindustrializar” Estados Unidos atrayendo más inversión y relocalizando la producción de empresas estadounidenses que se llevaron los empleos a otros países. Esta meta puede sonar contradictoria con la idea de integración comercial en América del Norte, pero Carlos García ve similitudes en la estrategia de Trump con el “Plan México” de la presidenta Claudia Sheinbaum e, inclusive, ambos países pueden beneficiarse mutuamente en la creación de empleos.

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    “Lo que quiere impulsar Estados Unidos y lo que quiere impulsar México no se ven muy diferentes”, sostiene García. “Ambos buscan incrementar el valor agregado de la fabricación nacional”.

    El directivo agrega que hay ciertas cosas que pueden fabricarse en México y, a su vez, impulsar su fabricación en el vecino del norte. “Incluso hay análisis que muestran que un empleo manufacturero en México genera un empleo manufacturero en Estados Unidos”.

    Para la Amcham, ese modelo será clave durante la revisión del T-MEC. Aunque formalmente el tratado empezará a revisarse el 1 de julio de 2026, las conversaciones políticas y empresariales ya comenzaron.

    Interlocutor de las empresas estadounidenses

    Óscar del Cueto, nuevo presidente de la AmCham, asegura que la cámara empresarial llega a esta etapa con una propuesta elaborada junto con más de 1,300 empresas y representantes de 24 sectores.

    “Ya tenemos un documento de más de 100 páginas preparado con la participación de empresas de distintos sectores para llevar nuestra posición hacia la revisión del tratado”, afirma.

    La prioridad de la organización será fortalecer el papel de la Amcham como interlocutor entre las empresas estadounidenses y los gobiernos de Norteamérica. El organismo fundado en 1917 aporta el 20% del PIB nacional y más de 8.5 millones de empleos formales en México.

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    La intención de la Amcham, asegura Del Cueto, es tender puentes no solamente con el gobierno mexicano, sino también con el estadounidense en un momento en el que Washington busca fortalecer su manufactura nacional y México quiere consolidar su propio plan de inversión privada.

    Detrás de esa visión también existe una preocupación implícita: preservar la competitividad regional frente a otros bloques económicos. Para las empresas estadounidenses, el verdadero desafío no está dentro de Norteamérica, sino fuera de ella.

    “Tenemos competencia a nivel global”, señala Del Cueto.  Y cuando se le pregunta qué recomendación daría a los gobiernos mexicano y estadounidense en la revisión del T-MEC, afirma: “Busquemos dónde somos fuertes y busquemos dónde podemos hacernos más fuertes para poder sobrevivir como bloque de Norteamérica.”

    Certidumbre jurídica, el gran pendiente

    Por otro lado, la incertidumbre jurídica en México continúa siendo una de las principales preocupaciones del sector privado.

    “La certeza en la parte jurídica es una de las cosas más importantes que nos mencionan las empresas”, reconoce Del Cueto. “Las inversiones no son de un año; son inversiones a largo plazo”, agrega el presidente de CPKC México.

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    La Amcham fue una de las organizaciones empresariales que expresó preocupaciones durante la discusión de la reforma judicial. Aunque el presidente de la AmCham resalta que las inversiones siguen llegando y eso demuestra que se mantiene la confianza en México, sí se necesita más claridad para seguir invirtiendo en los próximos años.

    Óscar del Cueto dice que los arbitrajes internacionales pueden ser “una opción” para las empresas americanas, pero no los considera necesarios siempre y cuando se respeten el marco regulatorio actual y las inversiones vigentes.

    Para la AmCham, la prioridad será mantener abiertos los canales de diálogo en una etapa que consideran decisiva para la región. La organización cumple 109 años en México y busca posicionarse como una voz de continuidad en medio de un entorno internacional cada vez más fragmentado.

    “Queremos seguir invirtiendo, seguir creando empleos y seguir creciendo en México”, dice Del Cueto. “Hoy tenemos el marco del T-MEC y hoy tenemos una oportunidad para crecer juntos”.

    La revisión del T-MEC pondrá a prueba no sólo la relación comercial entre México y Estados Unidos, sino también la viabilidad del proyecto económico norteamericano construido durante las últimas tres décadas.