Veteranos de la Reserva Federal de EU (Fed) que participaron en la gestión de crisis en el pasado declararon este lunes que el nuevo presidente, Kevin Warsh, debería centrarse menos en el tamaño del balance del banco central y más en las directrices sobre cómo utilizarlo en respuesta a futuras crisis financieras y económicas.
El balance de la Fed, de 6.7 billones de dólares, gran parte del cual está compuesto por bonos del Tesoro estadounidense y valores respaldados por hipotecas, fue criticado por algunos legisladores como una señal de injerencia de la Reserva Federal en los mercados financieros.
Warsh lo señaló como causa de la inflación y la distorsión del mercado en el pasado, y convirtió su reducción en un pilar fundamental del prometido “cambio de régimen” en la Fed.
Pero el nivel actual disminuyó en aproximadamente 2 billones de dólares desde su máximo hace tres años, y los esfuerzos por reducirlo tendrían menos impacto en la economía y los mercados que un cambio en la composición, pasando de valores a largo plazo a letras del Tesoro a corto plazo que se ajusten mejor al uso principal del balance: financiar las reservas bancarias a un día, afirmó Jeremy Stein, profesor de economía de la Universidad de Harvard y gobernador de la Fed entre 2012 y 2014, cuando esta se encontraba en pleno programa de compra de bonos de “flexibilización cuantitativa” que incrementó sus tenencias de activos.
“El tamaño del balance… se ha convertido en una especie de arma política”, declaró Stein en una conferencia sobre mercados financieros de la Reserva Federal de Atlanta el lunes. “Kevin se encuentra en una posición en la que debe reducirlo simplemente para mostrar algún progreso. Será una prueba de su capacidad comunicativa ver si logra desviar la conversación de este tema”.
Warsh fue confirmado por el Senado de los Estados Unidos para un mandato de cuatro años como presidente y ahora espera la toma de posesión, prevista para este viernes. Como gobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, apoyó el uso inicial de la flexibilización cuantitativa (QE) para respaldar la economía en respuesta a la crisis financiera y la recesión de 2007-2009.
La tasa de interés a corto plazo de la Fed ya se había reducido a cero y la compra de valores a largo plazo se consideraba una forma de contener aún más los costos de endeudamiento para empresas y consumidores.
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De defensor de la crisis a crítico del balance de la Fed
Sin embargo, le preocupó que el programa continuara y se volviera prácticamente ilimitado. Consideró que otorgaba a la Fed una influencia excesiva en los mercados financieros y reiteró sus críticas después de que el balance de la Reserva Federal volviera a dispararse en respuesta a la pandemia de Covid-19.
Reducirlo, no obstante, presenta limitaciones, entre ellas que su tamaño está determinado por factores que no están completamente bajo el control de la Fed, como la demanda de reservas por parte de los bancos. Los responsables políticos han comenzado a debatir cambios regulatorios para reducir los requisitos de reserva, pero se desconoce hasta dónde podrían llegar.
En el mismo evento, el expresidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, señaló que cuando fue nombrado para su cargo en 2007, poco después de que Warsh se uniera a la junta directiva de la Reserva Federal, el balance de la Reserva Federal era de apenas 800,000 millones de dólares.
Con información de Reuters
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