Durante el fin de semana (21 y 22 de marzo), 50 espacios de alto valor arquitectónico, cultural y social abrirán sus puertas como parte de la sexta edición de Open House CDMX, un encuentro que invita a reflexionar sobre el papel de la arquitectura frente a las transformaciones sociales, climáticas y urbanas.
Integrado a la red internacional Open House Worldwide —presente en ciudades como Londres, Nueva York, Barcelona y Buenos Aires—, el festival en la capital mexicana se suma a esta conversación global con el propósito de acercar, de manera gratuita, la arquitectura y el patrimonio cultural a quienes habitan la ciudad. “Es un festival para los ciudadanos”, afirma Mariela Martínez, directora de Open House CDMX, quien subraya que el proyecto concibe la arquitectura como una respuesta activa ante los desafíos contemporáneos.
En esa lectura del presente, Martínez identifica dos urgencias que atraviesan la vida cotidiana: la movilidad y la escasez de agua. A partir de ellas, el festival articula un ciclo de conferencias —del 16 al 22 de marzo— que propone repensar la forma en que habitamos, con énfasis en el diseño responsable y el uso de materiales de bajo impacto como motores de transformación urbana.
Visitas esenciales
Como extensión de esta reflexión, Open House propone una ruta para explorar la arquitectura desde adentro, donde cada espacio encarna una respuesta concreta. El recorrido, sugiere Martínez, puede iniciar en la Escuela A Favor del Niño (obra de Taller ADG), proyecto educativo fundado en 1941 y reconocido con el World’s Best School Prize por su enfoque comunitario y su modelo integral de cuidado infantil. Continuar en la Planta de reciclaje CIREC, pionera en América Latina por su capacidad para procesar la totalidad de residuos de construcción y demolición, impulsando una lógica de economía circular.

La propuesta se extiende hacia la Reserva Santa Fe (desarrollada por Taller ADG y HEMAA), un espacio que aspira a la certificación Living Building Challenge del International Living Future Institute, al integrar energía solar, respeto por los recursos naturales y bienestar integral. Además de Anfibium (proyecto de Riparia), donde la arquitectura se pone al servicio de la conservación del agua y los humedales, recordando que el futuro de la ciudad también se escribe desde sus ecosistemas más frágiles.

La visita a CASO también es imperdible. La casona de 1906, ubicada en la colonia San Rafael, fue restaurada por Francisco Pardo y su historia reúne múltiples capas: fue embajada, escuela, vecindad y refugio de artistas. Entre sus antiguos habitantes figuran Renato Leduc y Leonora Carrington, huellas que hoy dialogan con su nueva vida arquitectónica.
Así, entre recorridos y conversaciones, la arquitectura deja de ser solo forma para convertirse en una herramienta viva: una manera de imaginar, con responsabilidad, el territorio compartido. Reserva tus visitas en: ohcdmx.org










