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    En marzo de 2024, “apareció” un Tesla color azul aplastado por una cabeza olmeca en un lote baldío de la colonia Roma de la Ciudad de México. La pieza provocadora, ubicada en la calle de Colima 71, dio la vuelta al mundo y provocó todo tipo de reacciones.

    Para la gente, esta obra fue un descubrimiento espontáneo, pero implicó años de planeación y trabajo del artista mexicano Chavis Mármol. “La verdad es que fue [un proceso] bastante engorroso y con muchos nervios para aplastarlo [el Tesla], pues no tenía ninguna experiencia y teníamos una sola oportunidad para hacerlo. El espacio era reducido, así que los nervios estaban a flor de piel, pero logramos el cometido y la respuesta fue muy interesante”, recuerda.

    En menos de una semana la imagen de la colosal cabeza olmeca sobre un desbaratado Tesla se vio en los diarios de Japón, la India y Hong Kong, lo que dio bastante visibilidad a Chavis, algo que no es común para un artista contemporáneo mexicano, y sobre todo para él, que en su juventud nunca pensó que podría dedicarse al arte.

    Javier, mejor conocido como ‘Chavis’, Mármol nació y creció en Apan, Hidalgo, un pueblo que no contaba con museos o espacios donde el dibujo y la pintura pudieran verse como una profesión. Durante su adolescencia, trabajó en el negocio familiar, una funeraria, y pensó que ese sería su trabajo de por vida. Sin embargo, a los 21 años, tras el fallecimiento de su abuela paterna (quien lo crió y era dueña del negocio), la funeraria cerró y Chavis se sintió perdido.

    Fue entonces cuando se enteró de la existencia de una carrera de artes cerca de Pachuca, específicamente en Real del Monte. Esto despertó su curiosidad y lo llevó a descubrir que podía estudiar arte y dedicarse profesionalmente a ello. Este fue su primer acercamiento formal, donde comenzó a leer sobre historia del arte, filosofía y arte contemporáneo. Se sintió atraído por artistas como Duchamp y Warhol, quienes “transgredieron el arte” y fueron más allá de la pintura y el dibujo, lo que transformó su mundo.

    NEO TESLA. Instalación Pública. 2024
    NEO TESLA. Instalación Pública. 2024

    ‘Trolear’ a Elon Musk

    El proceso conceptual detrás de la cabeza olmeca aplastando un Tesla fue largo y surgió de varios “tropezones y momentos de lucidez”. Se inspiró en la obra del artista visual Jimmie Durham, quien en los años noventa también aplastó carros con una piedra que tenía una carita feliz, pero Chavis agregó elementos de sus obras anteriores. Ya había hecho una mochila de repartidor de Uber con forma de cabeza olmeca, parte de una serie que nombró “neotamemes” y también de “Mr. Olmeca Head”, una escultura que hacía referencia al Sr. Cara de Papa.

    Entonces pensó que había que destruir un auto con una cabeza olmeca, pero no cualquier auto, tenía que ser un Tesla. “Es un objeto de deseo contemporáneo y por la figura de Elon Musk como genio de su generación, aunque a mí me ‘shockeaba’ demasiado y quise hacer una obra para ‘trollearlo’ a él y a su auto”, dice el artista.

    La noticia de que Tesla abriría una planta en Monterrey reforzó su decisión, planeando que la escultura se inaugurara al mismo tiempo que la planta. Aunque el proyecto se canceló, la idea de la pieza persistió.

    Unos coleccionistas de arte que estaban construyendo un hotel en la calle de Colima 71 se acercaron a Chavis y él les propuso su idea, pero para llevarla a cabo se encontraron con varios desafíos. Mármol consiguió una piedra de 12 toneladas de una cantera en Puebla, pero lo más difícil fue llevarla a la Ciudad de México y se necesitó a mucha gente hábil y atrevida para transportarla. Después los coleccionistas se quedaron sin dinero para comprar un Tesla y propusieron aplastar otro auto, un Tsuru o un Vocho, pero Chavis sabía que la obra no tenía sentido si no era con un vehículo de Elon Musk.

    Al final, los mecenas accedieron y compraron un Tesla, le quitaron las baterías un día antes de aplastarlo y la obra estaba completa: un choque entre un objeto ultra tecnológico y un símbolo de la cultura prehispánica. Las reacciones fueron diversas. Chavis recibió muchas críticas y mensajes de odio, le decían que no comprendía el tipo de genio que se supone que es Elon Musk; pero también le llegaron muchas señales de apoyo de quienes detestan al multimillonario.

    Chavis Mármol. Foto: © Pedro Flores/ Forbes México.

    El talento de resistir

    Aunque los artistas enfrentan muchos retos para vivir de sus obras, Chavis Mármol tiene una perspectiva bastante positiva sobre el arte contemporáneo de México, principalmente porque considera que el mexicano posee una gran capacidad creativa, siendo juguetón, divertido y creativo tanto en las buenas como en las malas.

    “Hay una frase que dice: ‘Los mejores chistes se cuentan en los velorios’. Entonces, eso es un carácter que tiene mucho el arte mexicano. Ante una situación dolorosa, dar una buena cara, y eso lo podemos ver en muchos de nuestros productos culturales”, explica.

    Describe la carrera artística en México como “heroica”, destacando que aquellos que logran establecerse lo hacen por su talento para resistir, ser necios y seguir empujando.

    Resalta también que el artista plástico históricamente ha tenido un papel incómodo, parecido al comediante que dice verdades en cada chiste. Y dice que, en esta era digital y en la que los medios y las corporaciones tratan de imponer sus narrativas, el arte todavía tiene esa posibilidad de decir: ‘Sí, pero aquí hay algo más’.

    Chavis seguirá explorando la dicotomía entre la tecnología y la ancestralidad, pero espera que su obra hasta ahora más conocida sirva para explicar en el futuro cómo era nuestro presente.