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    El fraude ya no proviene únicamente de delincuentes que roban datos o vulneran sistemas de pago. Hoy, una parte creciente de las pérdidas que enfrentan las empresas surge de consumidores que realizan compras legítimas y posteriormente desconocen los cargos para obtener un reembolso indebido.

    El 44% de las empresas identifica el fraude amigable como una de las formas de abuso más comunes que enfrenta actualmente el comercio digital, de acuerdo con el Reporte de Fraude 2026 de la firma Adyen.

    También conocido como fraude de primera parte, este esquema ocurre cuando un consumidor efectúa una compra real, recibe el producto o servicio y después disputa el cargo ante su institución financiera alegando que la transacción fue incorrecta o no autorizada.

    El reporte señala que este tipo de fraude encabeza las preocupaciones de las compañías por encima de otras prácticas, como las cuentas falsas y el abuso de identidad, mencionadas por el 42% de las empresas, así como el abuso de promociones y políticas comerciales, señalado por el 40%.

    La relevancia de esta modalidad refleja una transformación en la naturaleza del fraude digital. Según la plataforma de tecnología de pagos, los comercios ya no sólo enfrentan amenazas provenientes de actores externos, sino también de usuarios con cuentas verificadas, historiales de compra legítimos y perfiles que aparentan ser clientes confiables.

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    “El fraude moderno ya no se limita a comprometer pagos; ahora también afecta promociones, devoluciones, billeteras digitales, cuentas de invitado y sistemas automatizados”, afirmó Anna Aguilar, vicepresidenta comercial de Adyen México, según un comunicado.

    La expansión del comercio electrónico ha contribuido a aumentar la exposición de las empresas a este tipo de prácticas.

    Datos citados en el reporte muestran que el 47% de los usuarios de internet en México realiza compras en línea y que el 41% efectúa operaciones bancarias o transferencias digitales. Paralelamente, el 62% de los consumidores teme convertirse en víctima de fraude financiero y el 63% manifiesta preocupación por el robo de datos personales.

    Para las compañías, el desafío no sólo consiste en detectar operaciones fraudulentas, sino también en evitar que las medidas de seguridad afecten a compradores legítimos. El reporte advierte que los controles estáticos pueden rechazar hasta el 10% de los consumidores genuinos durante el proceso de compra, generando pérdidas de ingresos y una experiencia negativa para el cliente.

    Los datos muestran además que apenas el 3% de las identidades concentra el 50% del valor total de los reembolsos, mientras que el 5% de los perfiles genera el 41% de los incidentes de fraude y el 58% del valor económico asociado a estas pérdidas.

    El impacto potencial sobre los negocios es significativo. Cerca del 70% de las empresas encuestadas considera que el fraude y las distintas formas de abuso limitarán el crecimiento de sus ingresos en los próximos años, lo que ha llevado a que la prevención de riesgos se convierta en una prioridad estratégica.

    El estudio también identifica nuevos desafíos relacionados con el crecimiento de la inteligencia artificial y el denominado comercio agéntico, donde asistentes impulsados por IA pueden ejecutar compras de manera autónoma en nombre de los consumidores. En este escenario, las empresas enfrentan el reto de verificar que estos agentes estén autorizados para realizar transacciones, evitar la extracción automatizada de inventarios y diferenciar entre automatización legítima y abuso sistemático.

    Ante este panorama, Adyen concluye que la lucha contra el fraude está migrando de modelos basados en reglas fijas hacia sistemas capaces de evaluar dinámicamente identidades y comportamientos, en un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los activos más importantes para el crecimiento del comercio digital.

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