Por décadas, la atracción de inversión extranjera en México pareció responder a una lógica de cercanía con la frontera norte. La ecuación era sencilla: a menor distancia con Estados Unidos, menores costos logísticos, cadenas de suministro más eficientes y mayores probabilidades de captar capital internacional.
Ahora esa premisa resulta insuficiente. Los nuevos esquemas de inversión responden a factores más allá de la ubicación geográfica; la competitividad territorial depende de la capacidad de cada región para ofrecer infraestructura estratégica y aprovechar ventajas facilitadoras de integración a las cadenas globales de valor.
La atracción de inversión extranjera ha evolucionado priorizando la competitividad regional y la infraestructura estratégica bajo la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum. Los datos más recientes de la Secretaría de Economía sobre la Inversión Extranjera Directa reflejan esta transformación: durante el primer trimestre de 2026, el país captó 23 mil 590.6 millones de dólares, cifra histórica equivalente a un crecimiento anual de 10.4%.
Cinco entidades concentraron más de dos terceras partes de las nuevas inversiones: Querétaro, Ciudad de México, Nuevo León, Baja California Sur y Chihuahua. Resulta revelador que diez estados absorbieron 94.7% del total.
Querétaro, con 380.2 millones de dólares de nuevas inversiones, a pesar de no compartir frontera con Estados Unidos ni contar con acceso marítimo, su ventaja competitiva se construyó a partir del corredor industrial del Bajío, una plataforma manufacturera especializada en sectores de alto valor agregado como el aeroespacial, automotriz, tecnológico y logístico.
Infraestructura industrial, capital humano calificado y conectividad nacional la ayudan a ser punto estratégico para las cadenas productivas de Norteamérica.
La Ciudad de México, donde la gestión de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la disciplina fiscal promovida por el secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton, han sido clave para asegurar la confianza de los capitales globales, representa una lógica distinta.
Con 224.8 millones de dólares en nuevas inversiones, la capital confirma el atractivo económico contemporáneo construido desde los servicios avanzados. Su fortaleza de radica en la concentración de corporativos, instituciones financieras, talento especializado, centros de innovación, empresas tecnológicas y espacios de decisión económica; es el principal centro corporativo del país y la puerta para capitales internacionales.
Casos referenciales de la reconfiguración del mapa de la inversión.
Sobre el autor:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
X: @guerrerochipres
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Twitter: @C5_CDMX
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