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    El capitán de la selección mexicana de futbol, Edson Álvarez, transmite fuera y dentro de la cancha la serenidad, madurez, tenacidad y don de mando que solemos asociar a los y las ejecutivas que han llevado sus empresas a lo más alto.

    Tras debutar en primera división mexicana con el Club América en 2017, y ganar el torneo apertura en 2018, Álvarez no tardó en iniciar su recorrido europeo, que lo ha llevado a portar la camiseta de clubes ilustres del viejo continente como el Ajax holandés, el West Ham United de la Premier League inglesa y, actualmente, el Fenerbahçe turco. En Holanda, alcanzó dos titulos de la Eredivisie (la liga holandesa), además de una Copa de los Países Bajos y una Supercopa.

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    Con la selección mexicana absoluta, el ahora capitán ha levantado cuatro trofeos: Copa de Oro de la Concacaf (2019, 2023 y 2025) y Liga de Naciones Concacaf (2025).

    Pero más allá del palmarés y, a sus 28 años, su ya extensa carrera en algunas de las ligas más importantes del mundo del futbol, la trayectoria de Álvarez se ha distinguido siempre por sus dotes de líder fuera y dentro de la cancha.

    Así lo definía su primer entrenador en Europa, Alfred Schreuder, del Ajax:  “Edson no es el capitán, pero para mí está jugando como uno en el campo, es un verdadero líder en la cancha. Es un ganador”.

    No se quedaba atrás Tim Steidten, director deportivo del West Ham United, que en 2024 decía: “Tiene una gran influencia en nuestro juego. Es un jugador súper importante para nosotros. Él es un líder. Una figura de liderazgo absoluto.”.

    Álvarez, en conversación con Forbes México, ve ese don como algo que lo ha acompañado siempre. “Desde niño tuve esa parte de liderazgo, que quizá a veces se puede confundir con ser mandón. Desde pequeño mi mamá me decía que era muy mandón. Pero es que yo tomaba acción sobre las cosas”, dice el capitán.

    Junto con esa vocación de líder, otra característica que diferencia a Álvarez, y lo acerca a quienes logran inspirar a decenas, cientos o miles de empleados –en su caso, a sus 10 compañeros en el campo y a todo un país en las tribunas– y encumbrar a sus empresas en sus respectivas industrias, es la tenacidad. “No soy el jugador más talentoso con más cualidades como hoy en día hay, lo que me ha distinguido siempre, desde que era un niños, es mi mentalidad”, explica el futbolista.

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    Para inspirar, el capitán cree que no hay mejor receta que dar ejemplo. “No es que yo haga cosas raras o me siente uno a uno con todos mis compañeros a darles la charla. Siempre he pensado que hay que predicar con el ejemplo. Todos mis entrenamientos, todo lo que hago lo hago al 100%. Eso se contagia. Si te ven echando relajo, que no estás concentrado, que te tomas las cosas muy a la ligera, el grupo se puede relajar y puede ir por otro camino. No hago cosas de otro mundo, lo que hago es al entrenar y en la cancha meterme en mi papel y dar el ejemplo”, concluye, consciente de que portar el brazalete de la selección “es un orgullo, lo que me imagino que cualquier niño sueña”, pero también “una responsabilidad muy grande”

    Por suerte, culmina, “hay grandes líderes en la selección”. “Es muy importante que no hay un solo líder, hay varios”, dice con la confianza de quien se sabe respaldado por un gran grupo.