Me dejó de una pieza enterarme que México es el país con la mayor prevalencia mundial de estrés y agotamiento relacionados con el trabajo. Peor aún, hay una tendencia creciente de estrés laboral y propención al burnout a todos los niveles de la pirámide corporativa. Esta situación no es una nimiedad ni un dato que deba pasarse por alto. De hecho, representa una amenaza importante para la salud de nuestros equipos.
Corren vientos de incertidumbre, lo sabemos y nuestra gente lo padece. No es casualidad que en tiempos de crisis, la inseguridad laboral nos ponga nerviosos. Nuestra gente tiende a esforzarse para demostrar que son valiosos, los líderes de proyectos quieren ser eficientísimos, los emprendedores quieren hacer más con menos, los recortes de posiciones de trabajo afectan el ánimo, la imperiosa necesidad de ser productivos puede ocasionar sobrecargas y esto intensifica el impacto emocional negativo.
Aunque, hay grandes esfuerzos que buscan promover el bienestar laboral el tema es como un banquito lechero de tres patas: si falta una, todo se descompone y no funciona. El esfuerzo tripartita viene por parte del Estado, de los líderes y dueños de empresas y de nuestros equipos de trabajo. Es verdad que el tema se ha convertido en algo central: las autoridades se han ocupado con regulaciones como la NOM-035, es fundamental que las empresas asuman un rol activo para aliviar esta problemática y apoyar a sus colaboradores que a a su vez tendrán que aprender a cuidarse a sí mismos.
Se ha hablado de las maravillas del trabajo en casa —que son verdaderas y muy apreciadas— pero el aislamiento que produce, la sensación de no formar parte del equipo, o de ser desechable está generando muhca angustia laboral; por otro lado, si una persona no es ordenada en la administración de su tiempo, puede estar desequilibrando su vida y estar pegado a una pantalla en forma poco sana. Por ello, se deben promover, desde la alta dirección, políticas que nos lleven a reconectar con empleados exhaustos mientras gestionan su propia fatiga. Abordar el agotamiento requiere más que resiliencia: demanda consciencia, estrategia y un cambio estructural.
Es muy frecuente que de forma individual dejemos de poner atención a los signos de alerta. Los líderes deben estar atentos a las señales de estrés y agotamiento mental para atender el problema y solucionarlo en sus brotes sin permitir que eche raíces. Pero estas alertas suelen pasarse por alto en medio de la inseguridad laboral y la presión del rendimiento. Ahí es donde el liderazgo marca la diferencia. Los directivos deben aprender a reconocer cuando los miembros del equipo se acercan al agotamiento y fomentar entornos abiertos y de apoyo.
Lo primero es reconocer el papel que desempeñan los directivos, líderes y cabezas de equipos de trabajo en la configuración de la cultura organizacional. Es crucial entenderlo ya que pueden ayudar a abordar el agotamiento de los miembros de su equipo y fomentar un lugar de trabajo más saludable con prácticas más balanceadas.
“El agotamiento es más que una lucha personal: es una señal de alerta organizacional. Al comprender los rasgos de personalidad que impulsan el comportamiento en el lugar de trabajo, los líderes pueden intervenir a tiempo, reducir el estrés y construir equipos más sanos y resilientes” dice Allison Howell, vicepresidenta de Innovación de Mercado en Hogan Assessments. Comprender los comportamientos impulsados por la personalidad puede ayudar a los líderes a apoyar a equipos con dificultades. Con la información adecuada, los líderes pueden crear lugares de trabajo más saludables y resilientes, y brindar una mejor atención a sus empleados.
Tal vez se trate de retomar aquello que nos hace más humanos, más conscientes del otro. Prácticas tan elementales como: hablar con intención, escuchar con empatía, fomentar una cultura de diálogo abierto donde la gente se sienta seguros compartiendo sus experiencias mediante reuniones periódicas y una interacción intencionada.
Es evidente que se necesita adaptar el estilo de comunicación organizacional a las diferentes personalidades: algunos respondemos mejor a las conversaciones individuales, mientras que otros nos sentimos más cómodos en grupos. Crear espacios para conversaciones honestas comienza por conectar con las personas en su contexto.
No podemos dejar de lado el gran poder de un agradecimiento. Elevar la moral reconociendo regularmente el esfuerzo y celebrando los logros, grandes o pequeños. Es tan importante el reconocimiento en sí mismo cómo la forma de expresarlo.
Otro aspecto muy importante es el bienestar unido con el rendimiento. Debemos fomentar la tranquilidad de nuestra gente ofreciendo acceso a recursos de salud mental como talleres de gestión del estrés. Al mismo tiempo, invierte en oportunidades de desarrollo de habilidades que permitan a los equipos trabajar de forma más eficiente, reduciendo la sobrecarga y fomentando la confianza. El desarrollo no se trata solo de crecimiento, sino que también protege contra el agotamiento.
Es nuestra responsabilidad fomentar el equilibrio entre vida laboral y personal. Hay que destacar la importancia de equilibrar el bienestar personal junto con el profesional, y promueve una cultura organizacional que valore la salud mental y física más allá de la oficina. Impulsar el ejercicio. Los líderes pueden dar el ejemplo utilizando sus propios días de descanso y alentando a sus equipos a hacer lo mismo. Dar el ejemplo activando recursos: arrancar un programa de clases de yoga, entablar un convenio con algún estudio para practicar pilates, retar al equipo a ir a clases de indoor cycling.
A medida que las tasas de agotamiento continúan aumentando en medio de incertidumbres económicas y fuerzas laborales abrumadas, es crucial que los líderes cultiven un entorno de comunicación abierta y apoyo personalizado, reconociendo las necesidades únicas de sus empleados. Priorizar la salud mental y física para abordar el agotamiento en forma abierta, no solo beneficia a las personas, sino que también mejora el desempeño general de la organización, allanando el camino para un lugar de trabajo más saludable y comprometido. Es nuestra responsabilidad abatir la amenaza del estés y agotamiento laboral.
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