Desde tiempos remotos, la visión de un mundo que se enfila hacia su destrucción, aniquilación, caos, incertidumbre, guerra, hambre, sed, enfermedad, tragedia, juicio final es compartida por cientos de civilizaciones, religiones, organizaciones, escritores, guiones de película y toda suerte de liderazgos inscritos entre las profecías cripticas y los pronósticos científicos.
Sea por fenómenos naturales, desastres, plagas, pandemias, cambio climático, extinciones masivas, contaminación, meteoritos, una invasión extraterrestre o algún super villano galáctico, las causales son un multiverso de perspectivas y comparten algo de iluminación, esperanza y salvación en el último minuto.
Sin embargo, el mundo parece estar inmerso en una convulsión global de magnitud trágica, pero para la cual parece no tener capacidad de reacción, hundiéndose en la indiferencia y la indolencia -hasta la conformidad- incluso sin entender el significado de los acontecimientos y cancelando alguna posibilidad de supervivencia.
Por supuesto, no se trata de hacer drama ni de parecer apocalíptico ni mucho menos jugarle al profeta, pero las cosas coinciden mucho con los escritos y versos milenarios y al mismo tiempo con los estudios y análisis más actualizados (IA) que advierten sobre un aumento de los riesgos a los que todos estamos expuestos.
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- Superpotencias, superpoderes, supranociones; múltiples frentes de guerra están abiertos, desde los modelos de baja intensidad como luchas internas, racismo, discriminación, exclusión, conflictos regionales, combate al crimen organizado, migración forzada y zonas fuera del control gubernamental.
Son los conflictos escalados, bombardeos sistemáticos, intervenciones, ocupaciones los que mas sobresalen y poner a las audiencias y los mercados financieros a encender las alarmas.
Lo más relevante es ver que ya no existe un freno, un límite o al menos una reflexión sobre la trascendencia de los acontecimientos, ni las organizaciones multinacionales, los lideres religiosos, los grupos disidentes o al menos alguna voz puedan convocar a la paz.
El recuento de muertes, daños, victimas, secuelas parece mas una cifra de video juego, verdaderas masacres se suceden sin recato, sin sentido ni litigio -hasta el Derecho Internacional es una baja colateral-.
La tecnología sorprende, impacta, fascina, misiles, drones, robots, inteligencia artificial demostrando que no hay lugar para escapar. La capacidad de fuego es asombrosa, seguimiento, vigilancia, aniquilación son sistemáticas, automatizadas, indolentes, inocuas, precisas, el destino puede ser decidido a miles de kilómetros de distancia y operar con una eficiencia y letalidad inéditas, dignas en efecto de superpotencias equipadas superiormente sin límites y con la autoridad que la fuerza absoluta les concede.
La justificación es lo de menos, los argumentos, las bases, las alusiones dejan de ser necesarias simplemente por que nadie las exige, porque ni siquiera hay disposición, energía ni capacidad para discutir, del poder a la imposición, el sometimiento y la incondicionalidad eso es superpoder.
Nuevas nociones, nuevos conceptos, valores, ideologías, incepción y aceptación de que solo existe un destino, una verdad, un dogma que no acepta contradicciones, reproches ni objeciones.
Un lado exclusivo y excluyente, una figura dominante, la guía de culto y un discurso superlativo que de autoalabanza para los héroes y todo el peso de la antítesis maligna para los vencidos. Supra-concepto.
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- La sociedad pasiva. Que mejor lugar para gobernar autocráticamente sin tener que lidiar con controles, fiscalización, oposición, discusiones o rendir cuentas. Mucho mejor cuando la humanidad esta envuelta en su propia fantasía digital llena de distractores, desviaciones, banalidades, disfraces, mascaras, simulaciones. Si a nadie le importa a nadie le ocupa.
Que la democracia se demuele, que las instituciones caen que las diferencias económicas se vuelven abismales, que la concentración de la riqueza solo se acelera, que los problemas sociales, la violencia se agrava, relájate ya tienes bastante con tus propios problemas como ponerse a pensar sobre lo que pasa en otro lugar.
Si el mundo se desertifica y se hace más estéril, las estadísticas de empleo se colapsan; se detectan preocupantes retrocesos en educación, problemas de salud, la vivienda está cada vez más cara, se acaba el agua, ahí viene el sargazo, que el mar se ahoga en contaminación y que el aire está lleno de micro-plásticos; olvídate, simplemente checa que hay de viral.
- Adiós al consenso, cooperación y negociación. Los medios de presión para erradicar dudas, exigir o demandar el apoyo o soporte de una nación ya no son solamente de acuerdos, solidaridad o suma voluntaria.
Sanciones económicas, sabotaje, complots, movimientos sociales, estaban en el arsenal peor ahora pueden ser magnificados, extrapolados e incentivados en minutos.
Si el mensaje no llega ahora el complemento son las tecnologías (descritas como magnificas y maravillosas) que pueden cortar la energía de tajo, dejar tus defensas inertes y no saber siquiera de donde te cayeron los misiles.
Aprende del expuesto que puede ser llevado a juicio o aquel que puede ser liquidado en segundos, ajusta el discurso y reflexiona a fondo antes de que consideres tomar una postura, deja que los vientos se muevan sin que te lleguen las tormentas.
Ejercer tu rol diplomático suele tener costos en tiempo real, peor si no tienes la casa propia inmaculada.
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