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    Las movilizaciones bajo la bandera de la denominada generación Z son motivo de atención en la conversación pública. Inclusive, han sido motivo de mención en el espacio de las conferencias matutinas de la Dra. Sheinbaum. Ante la irrupción de este movimiento, es oportuno preguntarnos que tanto esta incipiente movilización se ha transformado en una bandera utilizada por actores políticos y económicos, que ven en estas expresiones una ruta para desestabilizar el gobierno de la presidenta.

    La narrativa “juventud exigiendo un cambio” resulta sin duda atractiva, en un mundo donde los partidos políticos pierden confianza, y el orden económico está transformando instituciones que parecían inalterables desde el entendimiento mundialque se logró entre ciertas naciones, después de la Segunda Guerra Mundial. 

    Las manifestaciones registradas el 15 de noviembre en distintos puntos del país, con énfasis en la Ciudad de México, dejan al descubierto la instrumentalización de este movimiento y, con ello, también evidencian la necesidad de redimensionar lo que está pasando en nuestro país a raíz de estas protestas, y los riesgos de apropiación de una protesta pacífica por parte de los jóvenes, por agendas oportunistas con fines políticos ulteriores.

    Para nadie esta oculto que la oposición partidista en México vive en un estado comatoso desde la llegada al poder en 2018 de Andrés Manuel López Obrador, y el movimiento por él gestado: la Cuarta Transformación. Este descalabro se profundizó con el triunfo arrasador de Sheinbaum en la elección presidencial de 2024, de la mano de una mayoría calificada en ambas Cámaras del Congreso de la Unión y los 24estados hoy gobernados por Morena y sus aliados.

    México está a la vuelta de entrar a un intenso calendario electoral en el que diversos actores tienen los incentivos puestos para perturbar las condiciones de gobierno de Claudia Sheinbaum en la segunda parte de su administración. El próximo año iniciaráel proceso electoral para la elección de 2027, cuando se renueven 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, elecciones de los congresos locales y ayuntamientos, además de elecciones judiciales.

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    Es necesario leer el movimiento de la generación Z a la luz de estos factores y preguntarnos a quiénes beneficia la captura de estas expresiones civiles genuinas, que preparan campo fértil para discursos que, desde la animadversión ciudadana a los partidos políticos, van preparando las condiciones para la llegada de outsiders al estilo Nayib Bukele o Javier Milei, en la elección presidencial de 2029-2030.

    Estudiar la genuinidad del movimiento generación Z acentúa la tensión en la discusión pública y la postura del gobierno de Sheinbaum ante estas expresiones. Sin duda hay jóvenes que encuentran resonancia en las exigencias de estas movilizaciones y que están dispuestos a salir a las calles para exigir soluciones.

    Sin embargo, también es cierto que hay evidencia para decir que personajes empresariales y partidistas están intentando aprovechar los alcances de han demostrado tener estas protestas juveniles, en países como Nepal, Madagascar, Perú o Ecuador, donde las manifestaciones de las y los jóvenes han lograron notoriedad mundial.

    Es incierto hasta dónde la propulsión de este movimiento en México permeará al interés oportunista de otras agendas, sobre todo aquellas que son capaces de daralentar el uso de la violencia para dar la impresión de una falta de gobernabilidad y autoritarismo de la administración de la presidenta Sheinbaum. 

    Esto representaría el peor escenario tanto para el movimiento generación Z como para el gobierno morenista: por un lado, se juega la legitimidad de estas protestas, con la degeneración de los reclamos originales. Por otro lado, la mandataria mexicana deberá mantener el temple para no caer en tácticas de confrontación ni descalificación y, más bien, seguir afinando su estrategia económica y de seguridad para atender las preocupaciones de las nuevas generaciones.

    Sobre la autora:

    Palmira Tapia es Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Oxford y Licenciada en Ciencia Políticas y Relaciones Internacionales, por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

    Twitter: @palmiratapia

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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