Por Juan Francisco Aguilar*
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una prioridad estratégica para la alta dirección, que a menudo es percibida como palanca de crecimiento, diferenciación y eficiencia. Más del 70% de los CEOs en México ya la tiene como apuesta estratégica prioritaria1. Sin embargo, hay un elemento crítico que suele quedar fuera de la conversación: la infraestructura que soporta estas estrategias. Un factor que influye en el éxito o el fracaso del proyecto.
El desfase entre estrategia y arquitectura
Durante años, la narrativa dominante fue clara: migrar a la nube pública era sinónimo de agilidad y modernización. Para muchas cargas de trabajo, esta estrategia funcionó. Pero la IA cambió las reglas del juego.
Un estudio global reciente realizado con tomadores de decisiones de TI a nivel global, revela que el 79% de los casos de uso de IA en producción se ejecutan fuera de la nube pública. Además, el 98% de las organizaciones que evaluaron el costo total de propiedad (TCO) de estas cargas en la nube pública encontraron razones para reconsiderar su enfoque2.
Los analistas respaldan esta tendencia. Gartner proyecta que, para 2027, el 70% de las cargas de trabajo de IA generativa se ejecutarán en entornos híbridos, edge u on-premise, dejando atrás la nube pública tradicional3. En México, IDC reporta que más del 70% de las empresas ya operan bajo esquemas de nube híbrida o multicloud4.
El mensaje es claro: el modelo “cloud-first” ya no es suficiente para cargas intensivas en datos y cómputo como la IA.
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El costo oculto de la nube
La conversación sobre la nube suele centrarse en flexibilidad y velocidad, pero rara vez se aborda su impacto financiero en profundidad.
Por ejemplo, la inferencia local puede ser hasta un 75% más rentable que la nube pública. En cargas de trabajo de IA a gran escala, esta diferencia no es marginal; es estratégica.
Además, sectores como el financiero, salud o manufactura enfrentan restricciones específicas: datos que no pueden —o no deben— residir en infraestructura de terceros. La soberanía del dato, el cumplimiento regulatorio y la latencia son factores críticos que, si no se consideran desde el diseño, convierten a la nube en una fuente de fricción en lugar de un habilitador.
Multinube: de decisión técnica a ventaja competitiva
En este contexto, el modelo multinube no es solo una tendencia tecnológica; es una respuesta estructural. Combinar nube pública, infraestructura local y capacidades en el edge permite optimizar cada carga de trabajo según su valor en términos de costo, seguridad y desempeño.
Las organizaciones líderes en IA no se preguntan si están en la nube; se preguntan si su arquitectura está alineada con sus objetivos de negocio. Este cambio de enfoque marca la diferencia entre experimentar con IA y escalarla con éxito.
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Cinco decisiones críticas para escalar IA
La investigación de Dell Technologies identifica cinco decisiones clave que separan a las organizaciones que logran escalar IA de aquellas que se quedan en la fase de experimentación:
- Evaluar el TCO antes de decidir dónde residirá cada carga de trabajo.
- Priorizar la calidad, disponibilidad y gobernanza de los datos.
- Optimizar la capacidad energética de los centros de datos existentes.
- Adoptar infraestructura abierta y flexible.
- Llevar la IA al punto de decisión, incluyendo dispositivos con capacidades de procesamiento local.
Cada una de estas decisiones tiene un impacto directo en costos, velocidad de ejecución y capacidad de escalamiento.
La conversación pendiente en la alta dirección
La infraestructura de nube ya no es un tema exclusivamente tecnológico. Cuando el 98% de las organizaciones que analizan el TCO reconsideran su estrategia, la señal es clara: esto es un asunto financiero y estratégico.
La pregunta relevante para la alta dirección no es si la organización utiliza nube o IA. La verdadera pregunta es si la arquitectura que soporta esa IA está diseñada para maximizar el valor o si, por el contrario, está generando costos invisibles que erosionan el retorno esperado.
La nube invisible —mal dimensionada, mal ubicada o costeada— es la que más impacto tiene en el balance. Por eso, esta conversación ya no puede quedar fuera de la agenda del Csuite.
Sobre el autor:
*Juan Francisco Aguilar es Director General Dell Technologies México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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