Es tan peligroso para la salud no tener buenos amigos como lo es fumar o no controlar la presión arterial.
Para muchos no es un secreto el daño que causa al cuerpo y a la mente la falta de relaciones sanas, como tampoco es desconocido que la soledad es un factor de enfermedades y de muerte prematura.
Debemos trabajar y controlar nuestras relaciones. Por supuesto, habemos personas muy reservadas que con uno o dos amigos, y dos o tres buenos compañeros de trabajo, tenemos suficiente. Pero otros son extrovertidos o necesitan una gran dosis de aprobación.
No importa cuánto, lo relevante es la calidad de las relaciones.
Las buenas relaciones son una de las cuatro necesidades psicológicas básicas para lograr el bienestar en el trabajo, según Wilmar Schaufeli, uno de los más reconocidos especialistas en salud laboral en el mundo (las otras tres son autonomía, competencia y significado).
Según las mediciones de Gallup en el mundo sobre esta materia, contar con un amigo o varios en los centros laborales ayuda a incrementar en 50% la satisfacción de las personas, puede mejorar hasta en siete veces el compromiso que tenemos con lo que hacemos, reduce accidentes (se cuidan unos a otros) e incrementa la productividad.
Son muchas las recomendaciones que damos los expertos para mejorar las relaciones entre compañeros de trabajo.
En el Instituto de Ciencias del Bienestar Integral estamos por publicar el libro “Enfoque en liderazgo positivo, cuatro claves para tener un equipo exitoso y cultivar el bienestar”, en el que, en un capítulo, ofrecemos algunas sugerencias para fortalecer los recursos que tenemos para enriquecer las relaciones interpersonales.
El primer paso es comunicar de manera honesta y abierta en todos los niveles; ofrecer espacios y momentos para la interacción social, formal e informal; y definir qué tipos de comportamientos son aceptados dentro de la organización y cómo se resolverá cualquier incidente.
De ahí se desgrana una enorme lista de actividades para alcanzar y afianzar lo que consideramos es parte de una cultura interna de bienestar.
Pueden ser actividades grupales para propiciar la unión, permitir actividades de diversión, compartir el tipo de lenguaje o expresiones que debemos usar, retroalimentar entre equipos o áreas de trabajo, etc. Tareas que se deben hacer también hacia el exterior, con proveedores, inversores, clientes y todo tipo de grupos interesados.
Tres ejercicios valiosos para ayudar a mejorar las relaciones interpersonales, son:
- Que en las juntas de trabajo o en momentos específicos los líderes propiciemos espacios para valorar los actos significativos de algún compañero o de alguna área de la organización.
Por ejemplo, si un equipo de trabajo sufrió ausencias de personal por un acto fortuito, y sacaron adelante las tareas, el reconocimiento es obligado por parte de los líderes y de la organización, pero dar a conocer su experiencia y aprendizajes narrada por los propios protagonistas ayuda a todos a sentirnos unidos, solidarios y con ganas de conocer a esas personas. - Reconocer y apreciar las diferencias de las personas ayuda a generar mayor cohesión emocional.
Abrir pequeños momentos para hablar de la cultura u origen de cada uno de los miembros del equipo y hacer ver el valor que aporta su trayectoria, nos ayuda a tener mejores relaciones en el trabajo. - Evitar hablar a espaldas de los demás, y mejor tratar de dirimir en conjunto los conflictos, es un comportamiento que debemos procurar propiciar todos, pero en especial los líderes.
Son pequeñas acciones que a la postre ayudarán a tener colaboradores más satisfechos y sanos, física y mentalmente.
Un tema complejo de la amistad en el trabajo es cómo manejar el conflicto, especialmente cuando entramos en competencia por proyectos, recursos o reconocimiento.
La clave es manejar una balanza positiva en las relaciones interpersonales y construir mucho capital social para que cuando vengan estas posibles diferencias o conflictos la parte positiva siga siendo más grande.
Tenemos que echar abajo esa frase que se usa en los viejos y malentendidos liderazgos: “no vienes a hacer amigos al trabajo”.
Si uno procurara hacer amigos en el trabajo, nuestra vida sería más plena y hasta longeva, incluso en ese lugar en el que pasamos un tercio de nuestra vida.
Contacto:
Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio.
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