Los bonos verdes no son una moda para los gobiernos en México, sino un financiamiento para construir obras como el Cablebús en la Ciudad de México, aseguró Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
“Los instrumentos verdes y sostenibles no son una moda ni un nicho, sino una herramienta central para financiar la infraestructura (como los Cablebús) que las economías de hoy necesitan para enfrentar el cambio climático y fomentar el desarrollo”, dijo el funcionario.
Con el nuevo bono verde colocado en la Bolsa Mexicana de Valores, la Ciudad de México acude nuevamente al mercado con una emisión quirografaria a tasa fija, por un monto de hasta 3 mil millones de pesos, con un plazo de 10 años.
El bono cuenta, — con calificación AAA por Fitch y HR Ratings—, está alineado tanto con los principios internacionales de bonos verdes como con la Taxonomía Sostenible de México y los lineamientos emitidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para este tipo de financiamientos subnacionales.
El funcionario agregó que los recursos de esta emisión se destinarán al financiamiento de las Líneas 5 y 6 del Cablebús, un proyecto emblemático de movilidad sustentable e inclusión social iniciado, cuando la ahora presidenta Claudia Sheinbaum Pardo era jefa de gobierno de la Ciudad de México.
“El Cablebús no es sólo un sistema de transporte moderno, también es una herramienta concreta para reducir desigualdades, conectar zonas históricamente marginadas con el resto de la ciudad disminuir tiempos de traslado y reducir emisiones contaminantes al sustituir medios de transporte más intensivos en carbono”, manifestó
El economista dijo que el Cablebús es “apostar por una ciudad más conectada, más incluyente, más justa y más limpia”.
Para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la emisión de la Ciudad de México fortalece la deuda subnacional, basada en criterios de responsabilidad, transparencia y sostenibilidad, está dando resultados.
“Demuestra que los instrumentos verdes y sostenibles no son una moda ni un nicho, sino una herramienta central para financiar la infraestructura que las economías de hoy necesitan para enfrentar el cambio climático y fomentar el desarrollo”, indicó.
El bono verde ofrece un perfil de riesgo de rendimiento sólido, respaldado por la disciplina financiera de la Ciudad de México, así como la posibilidad de participar en un proyecto con impacto ambiental y social tangible, señaló el economista.
“Cada peso que se coloca hoy, se traducirá en cablebuses que conectan barrios, en aire más limpio y en una mejor calidad de vida para miles de personas”, concluyó el secretario de Hacienda y Crédito Público.
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