“¿Por qué es tan complicado ser mujer?” Era una pregunta que rondaba la cabeza de Sofía Ramírez Aguilar mientras vivía la maternidad a lado se sus dos hijos y trabajaba como funcionaria pública.
“Mi salida del clóset como feminista ocurrió relativamente tarde en la vida, hasta que tenía yo dos hijos, una carrera exitosa y una necesidad de cambiar mi tipo de empleo, dado la incompatibilidad que tenía mi trayectoria como funcionaria pública y mi maternidad presente al mismo tiempo; era absolutamente incompatible”, recuerda la directora de México, ¿cómo vamos?, un observatorio económico que monitorea las variables económicas que afectan la calidad de vida en el país con enfoque de género.
Aunque le decían que estudiara cocina, arte o matemáticas, Ramírez se inclinó por economía en parte porque su papá era economista y porque para ella era una carrera que representaba un mundo de posibilidades.
La maestra en economía por el ITAM ha trabajado en el ámbito público, en investigación en la academia y en el sector privado. “También he podido encontrar una vocación muy linda e importante en compartir la educación económica necesaria para la ciudadanía, justamente desde el observatorio económico que ahora dirijo, que me permite explicarle en español común y corriente a la gente, no en economistañol, cómo la economía y un sinfín de variables económicas le afectan de manera cotidiana”, menciona.
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Pero tener enfoque de género en la economía es algo que se aprende, dice, en lo vivencial. “Mucho viene del aprendizaje en las aulas, pero mucho viene del aprendizaje de tu entorno inmediato y tu disposición a incorporar lo que sabes y lo que vives en una misma narrativa personal”, comenta.
Para ella el rol que juegan las mujeres hoy dentro de las ciencias económicas es cada vez más importante, sin embargo, el avance es lento. “De un año a otro de pronto vemos que se incorporan dos, tres, cinco banqueras centrales en un mundo de más de 180 países, vemos que en el sistema financiero no hay avance”, dice.
Además del sesgo que existe dentro de los temas que atraen a las mujeres hacia esta carrera, como economía del desarrollo, de la pobreza, de los cuidados o pensiones, disminuyendo su presencia en macroeconomía, política monetaria, sistema financiero, sectores masculinizados.
“Las reglas del juego para poder incorporarte a esos sectores siguen siendo las de los hombres que no tienen roles asociados al género de cuidados, de crianza y demás, y por lo tanto, hay requerimientos de que tengas una carrera ininterrumpida de 25 años en el sector financiero para poder acceder a cierta posición y ninguna mujer que se haya reproducido tiene esa trayectoria porque no se puede en un mundo donde la mayor carga del tiempo de crianza recae en las mujeres”, agrega.
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Ramírez dice que para cambiar esto se requiere de la visibilización, es decir, mostrar que es una carrera que permite tener un proyecto de vida ambicioso y que se pueda combinar con la vida personal, y eso se logra solo sumando a más mujeres.
“El abrir espacio para que cada vez haya más mujeres, no solo que estudien economía, sino que ejerzan su profesión con plenitud y con mucha más libertad, no digo que sin temores, pero acompañado con más posibilidades de éxito”, asegura.










