El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer acordaron realizar la primera ronda oficial de negociación bilateral para la revisión del TMEC en la semana del 25 de mayo en la Ciudad de México.
“Mañana y esta tarde escucharemos la postura de la parte estadounidense. Una vez hecho esto, pasaremos a la siguiente fase, que son las negociaciones formales. Prevemos que las negociaciones formales comiencen la semana del 25 de mayo”, declaró el funcionario mexicano tras una reunión con el representante comercial estadounidense.
La declaración se da en medio de la apuesta de la cúpula empresarial y el gobierno mexicano por preservar el libre comercio, dar certidumbre a la inversión y fortalecer cadenas de suministro en Norteamérica.
Este lunes se realizaron reuniones en el Club de Banqueros y el Palacio Nacional de una delegación estadounidense liderada por Greer con la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gabinete Económico, que encabezó Ebrard.
A su salida, Ebrard dijo que tras los encuentros realizados en Ciudad de México, que incluyeron reuniones con las industrias del acero y automotriz y mesas con organismos empresariales, la siguiente etapa serán ya las negociaciones formales.
Más tarde, la Oficina de la Representación Comercial de EU destacó en un comunicado que Greer agradeció a la presidenta Sheinbaum su cordial bienvenida a la Ciudad de México y su firme liderazgo en la ampliación de la cooperación bilateral entre Estados Unidos y México.
El gobierno de EU señaló que Greer y Ebrard instruyeron a sus equipos para impulsar conversaciones técnicas esta semana sobre seguridad económica y acciones comerciales complementarias, el fortalecimiento de las reglas de origen para productos industriales clave, la colaboración en materia de minerales críticos y la resolución de los puntos débiles pendientes en materia de comercio bilateral.
“Asimismo, acordaron celebrar la primera ronda oficial de negociación bilateral para la Revisión del TMEC la semana del 25 de mayo de 2026 en la Ciudad de México”, apuntó.
Del lado empresarial, el mensaje fue cerrar filas para que la revisión mantenga al tratado como un acuerdo de libre comercio, en medio de la política restrictiva qué ha empujado el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca hace poco más de un año.
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El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, sostuvo que la prioridad del sector privado mexicano es que continúe el tratado y que haya “cero aranceles para todo aquello que cumpla reglas de origen”.
En la misma línea, el copresidente del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle, dijo que las empresas plantearon a la parte estadounidense la importancia de la integración regional y reiteraron que en México no quieren aranceles.
Aunque describió la posición de Washington como “dura”, también señaló que hubo disposición a escuchar y que las conversaciones avanzan.
En tanto, la presión empresarial también quedó marcada por las firmas estadounidenses instaladas en México.
El presidente de la American Chamber of Commerce of Mexico, Óscar del Cueto, dijo que llevaron a la mesa un documento con propuestas de 24 sectores y más de 1,200 empresas, con la idea de que la revisión sea “rápida, sencilla” y permita seguir invirtiendo en el país, de modo que México tenga un trato preferencial frente al resto del mundo.
Detrás del debate arancelario asoma una discusión más profunda, toda vez que, tanto el Gobierno mexicano como los empresarios coincidieron en que la revisión del TMEC también pasa por rediseñar cadenas de suministro, elevar el contenido regional y sustituir importaciones provenientes de Asia.
Ebrard resumió esa visión al señalar que lo que hoy llega desde Asia se pueda hacer “entre los dos países lo más pronto posible”.
Como parte de esa estrategia, el empresariado mexicano también busca vender en Washington una narrativa distinta: la de México no solo como exportador, sino como inversionista y generador de empleo en Estados Unidos.
Medina Mora puso como ejemplo a Grupo Bimbo, con 60 plantas y 22,000 empleos en ese país, para mostrar el grado de integración productiva entre ambas economías.
Con información de Reuters y EFE
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