Polestar anunció este jueves que la administración Trump obligaba al fabricante de vehículos eléctricos a dejar de vender vehículos en Estados Unidos a partir del año modelo 2027, en un contexto de creciente represión por parte de Washington contra los vehículos chinos.
Las acciones de Polestar cayeron un 5.7% al inicio de la jornada.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos no autorizó a Polestar a vender automóviles bajo la Regla de Vehículos Conectados, que restringe la importación y venta de vehículos con tecnología de conectividad vinculada a China a partir del año modelo 2027.
Las tecnologías Bluetooth, Wi-Fi, conectividad celular y algunas comunicaciones satelitales están sujetas a la regla debido a preocupaciones de seguridad nacional relacionadas con la capacidad de los vehículos para recopilar datos confidenciales de los propietarios estadounidenses.
La regla fue adoptada en enero de 2025 bajo la presidencia de Joe Biden y se ha mantiene vigente bajo la administración Trump.
Esta medida representa el último paso importante de Estados Unidos hacia la prohibición de automóviles fabricados y exportados desde China, en un intento de Washington por fortalecer la industria automotriz nacional.
Los legisladores propusieron leyes para endurecer aún más las restricciones. Las importaciones de vehículos eléctricos chinos también enfrentan aranceles elevados.
La compañía con sede en Suecia, propiedad mayoritaria de la china Geely Holding, declaró que continuará vendiendo los vehículos Polestar 3 y Polestar 4 existentes en Estados Unidos y que también brindará acceso a su red de servicio.
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Polestar centra su atención en Europa
Polestar había advertido ya en 2024 que las normas sobre vehículos conectados “prohibirían de hecho” al fabricante de automóviles vender vehículos en Estados Unidos, incluidos los fabricados en el país.
“La industria automotriz está entrando en una nueva fase, basada en la dinámica regional. Nuestra estrategia lo refleja, siendo Europa nuestro principal motor de crecimiento y con el plan de fabricar el Polestar 7 en Europa”, afirmó el CEO de Polestar, Michael Lohscheller.
Polestar centró cada vez más su atención en Europa, ya que las ventas en Estados Unidos siguen siendo bajas debido a la creciente presión competitiva y al menor gasto de los consumidores.
Solo el 6% de sus ventas del primer trimestre provino de Estados Unidos, en comparación con el 78% de Europa.
Polestar tuvo dificultades para obtener beneficios y requirió repetidas inyecciones de capital por parte de su propietario, Geely, y de su presidente, Li Shufu.
Sus acciones cayeron drásticamente, lo que obligó a la compañía a realizar una división inversa de acciones el año pasado para mantener su cotización en el Nasdaq.
Ford y otros fabricantes de automóviles se esfuerzan por obtener la autorización del gobierno estadounidense para seguir vendiendo modelos que llevan años en los concesionarios de EU, pero que recientemente fueron objeto de críticas como parte de la prohibición.
Volvo Cars, marca hermana y cofundadora de Polestar, anunció en mayo que había recibido una autorización, aunque indicó que aún debía cumplir con las especificaciones de la normativa en toda su gama de vehículos vendidos en EU. La compañía confirmó que necesitaba una autorización específica debido a su estructura de propiedad.
Esta decisión plantea interrogantes sobre el futuro del Polestar 3, su único modelo fabricado en EU.
Volvo Cars, que fabrica algunos de los vehículos de Polestar, anunció en marzo que consolidaría la producción del Polestar 3 en su planta de Carolina del Sur, en lugar de fabricarlo también en Chengdu, China.
Un portavoz de Volvo declaró a Reuters este jueves que la producción en China aún no se detuvo. Volvo añadió que era demasiado pronto para determinar si los acontecimientos del jueves modificarían dichos planes.
Ante la presión arancelaria, Polestar optó por renovar sus modelos más antiguos en lugar de lanzar modelos completamente nuevos.
Se prevé que las entregas de una nueva variante del Polestar 4 comiencen a finales de este año, seguidas de una renovación del sedán Polestar 2 en 2027.
El próximo modelo completamente nuevo del fabricante, el SUV compacto Polestar 7, se producirá en la fábrica que Volvo planea construir en Eslovaquia.
Con información de Reuters
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