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    Lo peor que puedes hacer en la vida es no ponerte metas.

    Fijarte objetivos y alcanzarlos genera un alto nivel de satisfacción personal; es cierto, a veces ocurre que no los cumples y eso estresa; sin embargo, se experimenta un mayor bienestar que cuando no te fijas ningún tipo de meta.

    Dicho de otra manera, el tener una vida con propósito es más satisfactorio.

    Por supuesto que dan ganas de vivir sin presiones, pero qué horrible es dejar que otros decidan por ti o abandonarte a las adversidades o circunstancias sin luchar por una vida mejor y placentera.

    Si te das cuenta, el propósito es aquello grandioso por lo que te levantas a luchar todos los días. El artista, el escritor, el cineasta, el músico, persiguen su obra maestra; los políticos (de verdad), los sociólogos, médicos, psicólogos, economistas, etc., quieren una sociedad mejor; los científicos, buscan salvar a la humanidad y al planeta; los religiosos quieren una mayor fraternidad humana y contacto con lo trascendente. Cada quien con sus grandes matices pues todos son diferentes.

    Lo importante del propósito es que se convierte en una guía que te proporciona valores que te ayudarán a tomar decisiones. 

    La imagino como una brújula que te indica la dirección, pero te permite elegir la ruta y los medios que vas a usar para avanzar. Por ejemplo, siguiendo con la analogía, qué poblados vas a cruzar y en cuáles vas a detenerte; en cuáles parajes vas a parar a contemplar o a luchar para crecer; si te sumergirás en el agua, escalarás o si te subirás a un barco de vela para navegar libremente.

    Así que podemos ver dos tareas importantes para mejorar el bienestar en nuestra vida: 

    1. Un propósito, con sus miles de metas intermedias que solemos precisar en esta época del año, y 

    2. Construir hábitos que nos ayuden a conquistarlas.

    El propósito es algo personal. Me gusta mucho poner el ejemplo de Alexa Moreno, la mejor gimnasta mexicana, la primera en ocupar un podium en campeonatos mundiales y un cuarto lugar en Juegos Olímpicos. En algún momento de su vida se puso como propósito ser la mejor en esa disciplina.

    Para lograrlo, se fijó metas pequeñas: mejoró su alimentación, se impuso una rutina de sueño, trabajó la disciplina en muchas actividades, no sólo en el gimnasio (es arquitecta), y cuido de manera sistematizada su salud mental. Qué orgullo de resultado, ¿no?

    En tanto, los hábitos son ese soporte que nos ayuda a realizar algo casi sin pensarlo, como un reflejo físico. Por ejemplo, aunque soy tímida he tenido que habituarme a hablar en público. No puedo decir que no me pongo nerviosa, pero creo que transmito lo que quiero decir de manera eficiente.

    Cuando no tenemos bien entrenada alguna conducta, por ejemplo, levantarse temprano, es difícil madrugar, pero con la constancia se logra. Lo importante es que ese hábito sirva para tu propósito.

    Te comparto algunos tips para construir hábitos, que los recopilan muy bien Tom Rath, especialista en liderazgo y bienestar, y James Clear, autor de Hábitos Atómicos.

    -Construye las condiciones. ¿Quieres dormir temprano? No hagas citas, ni te ejercites, ni cenes tarde. No trabajes ni te distraigas con pantallas luminosas al menos dos horas antes de ir a la cama; ponte tu pijama, apaga la luz, evita el ruido y a dormir.

    -Inicia con grados de dificultad bajos. Antes de que Alexa Moreno diera un mortal al frente con giro y medio sobre su eje tras brincar el potro, primero aprendió a dar maromas en el suelo.

    -Aprecia tus logros. Esa primera maroma en el suelo es tan valiosa como una medalla olímpica. Observa y reconoce tus avances, no los pases por alto. Recuerda que es muy fácil perder un hábito ya ganado.

    -Gratifícate. Tal vez no te gusta hablar en público, pero es importante para ser un gran líder, un buen vendedor, un maestro. Cada vez que realices una rutina para prepararte, tómate ese café o té que tanto te gusta; de vez en vez aquella rosquilla, algo que te haga sentir premiado.

    -Grupos de apoyo. De cualquier hábito que quieras desarrollar, seguro hallarás un grupo de apoyo. Ahí hay personas que te enseñarán a superar tu curva de aprendizaje más rápidamente y con menos traumas. 

    Así que ya lo sabes: propósito, metas y hábitos es de lo mejor que puedes hacer para tu vida.

    Contacto:

    Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio.

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