Por Jose Kont*
En el mundo del capital de riesgo, los cambios de liderazgo no son frecuentes. Por eso, lo ocurrido en el segundo trimestre de 2025 merece ser considerado como uno de esos momentos únicos que narran la evolución del mapa emprendedor de una región entera. Por primera vez en más de una década, México superó a Brasil como el mayor receptor de inversión de capital de riesgo trimestral en América Latina.
Las cifras hablan por sí solas: mientras México atrajo USD 437 millones en el trimestre, Brasil se quedó con USD 350 millones. Este logro no es producto del azar, sino del momentum que están transformando el ecosistema mexicano.
Los protagonistas de este hito tienen nombres y apellidos: Klar lideró la carga con una Serie C de USD 190 millones, seguida por Clara, Plata y Félix Pago, todas con tickets superiores a USD 50 millones.
Pero aquí radica la ironía de esta victoria: México está ganando una batalla mientras enfrenta una crisis que amenaza su viabilidad a largo plazo. Solo el 13% de las operaciones de capital de riesgo en toda Latinoamérica fueron financiadas exclusivamente por inversores locales en 2024. El resto depende de capital internacional que ha caído a su nivel más bajo desde 2016.
Esta dependencia del capital extranjero crea un ciclo perverso. Las startups mexicanas prosperan en sus etapas iniciales, pero cuando llega el momento de escalar—cuando más las necesita el país—se ven obligadas a migrar hacia ecosistemas que sí pueden financiar su crecimiento. México se está convirtiendo en una fábrica de startups que exporta su propio talento.
El segundo mercado de capital de riesgo más grande de Latinoamérica tiene un problema que pocos están hablando: la falta de capital para escalar. Mientras celebramos los titulares trimestrales, ignoramos que la mayoría de fondos mexicanos de étapa temprana no pueden proporcionar las “salidas” necesarias para generar retornos a sus inversores por la falta de fondos de étapa tardia y capital de crecimiento.
De acuerdo con LAVCA, la inversión total en América Latina alcanzó USD 788 millones en el segundo trimestre del año, pero esto representa una caída del 21% respecto al promedio de USD 1,000 millones trimestrales que la región había mantenido desde el tercer trimestre de 2022. Estamos celebrando victorias relativas en un mercado que se contrae.
El momento histórico que actualmente vivimos debe servir como una llamada de atención. México ha demostrado que puede generar startups exitosas y atraer capital internacional para rondas de crecimiento específicas. Esto lleva a una pregunta fundamental: ¿puede construir un ecosistema autosuficiente que retenga y haga crecer a sus propios campeones empresariales así como lo hace Brasil?
Con más inversión local es posible desbloquear el capital internacional, pero los inversores locales se deben comprometer. No con discursos, sino con capital paciente, estratégico y suficiente para que las próximas generaciones de emprendedores mexicanos no tengan que elegir entre escalar o quedarse en casa.
El futuro del emprendimiento latinoamericano se está escribiendo ahora. México tiene la pluma en sus manos.
Sobre el autor:
Jose Kont es director ejecutivo de Cuántico y Venture Partner de Impacta VC.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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