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    La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas  (CNOG) pidió al gobierno federal frenar la importación ilegal de ganado de Centroamérica y cerrarle la puerta a otros cupos de carne de Brasil, ya que genera una crisis entre los productores y no se traduce en un beneficio proporcional al consumidor mexicano.

    “El sector ganadero mexicano actúa con responsabilidad ante esta crisis: sostiene la producción  nacional, defiende el empleo rural y mantiene el abasto de carne de res en el país en condiciones adversas, pero corresponde ahora a las autoridades federales y estatales instrumentar cada una de las medidas dentro de su ámbito de competencia”, declaró el organismo al mando de Homero García de la Llata.

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    Dijo que está absorbiendo el costo del cierre comercial, de una emergencia sanitaria, de una mayor oferta de ganado en el mercado interno por el ingreso ilegal de Centroamérica, así como las  importaciones adicionales de carne de res de Brasil. 

    Agregó que la caída del precio del ganado en México deteriora la rentabilidad de pequeños y medianos productores sin que se refleje en la misma proporción en el precio de la carne de res al consumidor.  

    El cierre de la exportación de ganado en pie por la emergencia del gusano barrenador ha impedido desde mayo de 2025 a la fecha la comercialización de 1.7 millones de cabezas de ganado bovino a Estados Unidos, comentó.

    La CNOG detalló que el ganado permanece dentro de la cadena productiva nacional, por lo que representa una presión equivalente a 560 mil toneladas de carne sobre la cadena productiva nacional.

    Los productores de ganado solo pueden desplazar 100 mil toneladas, que están detenidas por el gusano barrenador,  mediante exportaciones mexicanas de carne de bovino en 2026. 

    “Se suma el ingreso irregular de ganado centroamericano por la  frontera sur, que, aunque en menor medida, sigue presionando nuestro mercado”, expresó. 

    A esta presión se  suma el ingreso de carne de Brasil, que no ha resultado en una solución a los temas inflacionarios, ya que  solo entre marzo y junio de este año se estiman importaciones de alrededor de 28 mil toneladas de carne de res provenientes sólo del país sudamericano.

    La carne importada de Brasil equivale al 40  por ciento del cupo anual de 70 mil  toneladas autorizado por la Secretaría de Economía, cuyo impacto en los precios internos y beneficio real al consumidor es necesario evaluar. 

    Los productores de carne exigieron reforzar la vigilancia en la frontera sur de México para controlar el ingreso irregular de ganado centroamericano y obligar a la utilización de los canales legales para su importación. 

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    También solicitaron frenar las importaciones adicionales de carne de Brasil, manteniendo sin ampliación el cupo  ya establecido, respetar las asignaciones ya emitidas y no crear nuevos mecanismos  extraordinarios de importación mientras persista la actual sobreoferta de ganado en el mercado  nacional. 

    Se requiere “redoblar esfuerzos de seguridad pública y estado de derecho en algunas regiones del  país, donde la delincuencia impacta en la comercialización del ganado en detrimento del precio, la sanidad y la trazabilidad del mismo”, concluyó la CNOG.