A nivel global, existen al menos 42 tipos de gentrificación; dentro de este amplio esquema resaltan nodos que están relacionados con las tres principales características de la gentrificación: el desplazamiento de poblaciones vulnerables, la transformación urbana impulsada por criterios de clase social y la inversión en bienes raíces.
Estas se asocian, fundamentalmente, con la gentrificación por reinversión, la cual, a su vez, se conecta con diversas modalidades como la empresarial, simbólica, global, comercial, estratégica, gradual, basada en clases, extendida, emocional, doméstica, de tránsito, urbana, elitista, periurbana, LGBTQ+, rural, productiva, latente y transnacional (Jiménez et al., 2025).1
En este contexto, es necesario matizar el análisis sobre la gentrificación y tratar de comprender este fenómeno a profundidad, señala Lorena Umaña Reyes, doctora en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
En declaraciones para Forbes México, la especialista en sociología urbana y representaciones sociales del espacio urbano aseguró que las preocupaciones de las personas que marcharon contra la gentrificación en la CDMX son legítimas, puesto que los vecinos están experimentando transformaciones que son reales en sus territorios.
Sin embargo, hizo hincapié en evitar los extremos: ni deslegitimar los reclamos sociales ni justificar expresiones de violencia o xenofobia. Especialmente en colonias que históricamente no fueron habitadas por clases populares, como la Roma o la Condesa.
“El origen de esas colonias, durante el Porfiriato, fueron pensadas para las clases medias altas, entonces hay que ser muy cuidadosos. Es peligroso que desde las protestas emerjan discursos de odio”.
“Es algo que puede desvirtuar el fenómeno de la gentrificación y puede ser contraproducente, porque no ayuda a construir las alianzas que son necesarias para abordar estos problemas que no son nada simples”, apunto.
La también académica hizo énfasis en que no toda transformación urbana puede etiquetarse como gentrificación y que se debe matizar el análisis. Este fenómeno, aclara, es intencional y planificado, y se define por el desplazamiento de habitantes originales ante la llegada de personas con mayor poder adquisitivo.
Sin embargo, no todo proceso de gentrificación es malo per se, asegura.
Este desplazamiento sucede cuando un área muestra potencial económico, cultural o turístico, conocido como rent gap, que incentiva la inversión privada y encarece la vida en esas zonas.
Un fenómeno que opera de forma paralela con otros procesos como la modernización, renovación urbana, turistificación y la patrimonialización – concepto atribuido particularmente a los centros históricos- de ciertos territorios, todos con efectos deseados y no deseados.

Pros y contras de la gentrificación
La académica de la UNAM describió algunos de los principales aspectos positivos y negativos de la gentrificación. Entre los positivos destacó:
- Mejora de infraestructura y servicios urbanos
- Renovación de espacios públicos
- Generación de nuevas oportunidades laborales
Además, otros especialistas aseguran que este fenómeno también atrae crecimiento económico, reducción de las tasas de delincuencia, más opciones gastronómicas y de entretenimiento y mejoras ambientales.
Entre los aspectos negativos de la gentrificación, también llamado neoliberalismo urbano -un proceso que se da particularmente en la CDMX a diferencia de otras regiones del país- destacó:
- Expulsión sistemática de poblaciones originales
- Exclusión social deliberada como estrategia de desarrollo
- Aumento drástico en costos de vida
- Desconexión entre modernización y necesidades locales
- Especulación inmobiliaria
También se pueden sumar otros efectos negativos como: pérdida de viviendas asequibles, disparidades socioeconómicas, erosión cultural, pérdida de pequeñas empresas o negocios locales, aumento del número de personas sin hogar y pérdida de espacios verdes por construcciones inmobiliarias o edificios corporativos.
“La expulsión es uno de los efectos negativos de la gentrificación, porque ahí hay una producción deliberada del rent gap simbólico y una expulsión sistemática de poblaciones que históricamente habían vivido ahí y eso suele ocurrir en casi todos los procesos de gentrificación. Ahí es donde adquieren específicamente la característica de gentrificación y que se diferencia este de las transformaciones urbanas que son inevitables”, resaltó la académica.

Banalización del concepto, ‘blanqueamiento por despojo’ y gentrificación selectiva
Para la investigadora, hay aspectos que se deben destacar y precisar sobre este fenómeno.
Advierte que, se está volviendo muy común utilizar el término gentrificación para describir cualquier cambio urbano, lo que ha llevado a una banalización del concepto. Esta tendencia a simplificarlo impide entender la complejidad real del fenómeno, cuyas manifestaciones varían significativamente según el contexto.
Otro aspecto es el de la gentrificación selectiva. En la CDMX, afirma, se vive este proceso, en donde distintas lógicas económicas definen el destino de cada colonia.
“¿Qué significa eso?, Que opera bajo lógicas específicas de los teóricos, como David Harvey, como Henri Lefebvre, del neoliberalismo urbano”.
“Que lo que han propuesto, de alguna manera, son modalidades diferentes de gentrificación. Michael Janka, académico que ha trabajado procesos de gentrificación en América Latina, da cuenta de procesos de turistificación por fondos internacionales en muchos espacios que tienen características que atraen al turismo”, detalló.
Un ejemplo de ello es la colonia la Juárez, un caso emblemático en donde las rentas han aumentado hasta en 400% en una década, fenómeno que los vecinos describen como “blanqueamiento por despojo”. En Xoco, lo que hay es una gentrificación institucionalizada, y hay denuncias de negación de derechos territoriales.
Mientras tanto, ciudades como Cancún, Mérida, Oaxaca o Mazatlán enfrentan una turistificación alentada por fondos internacionales.

Estos procesos de gentrificación no son espontáneos; son planificados, deliberados y tienen objetivos económicos muy claros que responden a estrategias específicas de agentes urbanos que están buscando sacarle provecho al valor del territorio, argumentó.
En cuanto a políticas públicas, la académica insistió en la necesidad de medidas diferenciadas según el contexto territorial, porque como la gentrificación es multifactorial y es selectiva, no aplica lo mismo para todas las regiones.
Regular las plataformas digitales -como Airbnb– en zonas como la Roma-Condesa; aplicar políticas fiscales que desincentiven la especulación inmobiliaria; proteger a inquilinos en colonias en riesgo; e incluso impulsar leyes de arraigo vecinal como derechos exigibles. Y repensar el modelo que convierte la vivienda en mercancía y democratizar la planeación urbana.
Finalmente, subrayó que la gentrificación es síntoma de problemas estructurales más profundos; la precariedad salarial, la falta de vivienda digna y la pobreza (que afecta a más de 46 millones de mexicanos).
“No vamos a erradicar estos problemas sólo regulando el uso de suelo o plataformas digitales; se trata de un fenómeno complejo que exige soluciones integrales”, concluyó.
Ver: La gentrificación agita la CDMX: vivienda inalcanzable y demolición silenciosa
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Referencias
- Jiménez, M., Muñoz, I., & Briceño, A. (2025). GENTRIFICACIÓN EN MÉXICO: UN ANÁLISIS SISTEMÁTICO PARA PROFUNDIZAR SU COMPRENSIÓN EN EL CONTEXTO URBANO. https://revistes.ub.edu/index.php/b3w/article/view/46338/43727 ↩︎












