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    Los aranceles al acero, cobre y aluminio, uno de los tres frenos en la atracción de inversión, están encareciendo las obras de infraestructura construidas en México, denunció la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

    “El incremento en los aranceles del acero, el aluminio y el cobre ha impactado drásticamente a la industria de la construcción incrementando sus costos entre 7 por ciento y 12 por ciento”, comentó Mario Salazar Lazcano, coordinador ejecutivo de Relaciones Institucionales de la CMIC.

    Según el empresario, los aranceles y la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) imponen un reto para la industria de  la infraestructura en el país.

    “Los aranceles, la reforma judicial y la inseguridad no han permitido que la infraestructura se desarrolle y detone con la velocidad y con la fuerza con la que debería y con lo que demanda México”, declaró en la presentación del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) México.

    Afirmó que la reforma judicial ha sido un freno a la inversión privada, pues no existe una certeza jurídica para los proyectos de infraestructura.

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    Los proyectos de infraestructura son a largo plazo, como 20 o 30 años, requieren de la certeza y garantías de que en una controversia contarán con jueces independientes, señaló el representante de la CMIC. 

    “En el corredor del sur-sureste y en la vertiente del Pacífico, en donde el crimen organizado es mucho más peligroso que en otras zonas, es donde más se requiere la inversión en infraestructura y donde realmente no hay condiciones para que haya inversión extranjera directa”, abundó.

    El representante de la CMIC comentó que la certeza jurídica ayudará a mejorar las oportunidades, cambiar los riesgos y modificar los frenos de la inversión en México.

    “Se necesita que el Consejo de Políticas de Infraestructura México sea parte del Consejo de Planeación creado por la ley”, comentó. 

    El sector privado aporta el capital y asume los riesgos, por lo que debe estar sí o sí en la mesa donde se fijan las reglas y no simplemente para opinar, dijo Mario Salazar Lazcano.

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    “La opinión de los inversionistas debe ser vinculante, ya que no basta con priorizar las inversiones en infraestructura, sino que también hay que ver su pertinencia”, expresó.

    Para el directivo, la industria de la construcción puede ser un motor de la reactivación económica y parte fundamental por el momento que está viviendo México.

    “La caída del 0.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) de enero a marzo del presente año ha despertado preocupación de que estemos atravesando una recesión económica. De ahí la importancia de revitalizar la economía, ya que la manera de hacerlo es a través de la industria de la construcción; la construcción es el motor más viable para lograrlo, y no lo dice la CMIC, sino la matriz de insumo producto del Inegi”, indicó.

    Agregó que la industria de la construcción produce 6.9 por ciento del producto interno bruto y genera 8 por ciento del empleo formal, es decir, 4.6 millones de trabajos directos.

    “El recién lanzamiento de la Ley de Fomento a la Inversión  impulsará la perspectiva de crecimiento (de la industria de la construcción)”, mencionó.

    Tras 22 meses de retracción, la producción de las empresas constructoras, hoy por hoy, tiene una perspectiva halagüeña: “Se espera un crecimiento de 1.5 por ciento en el 2026 y 1.8 por ciento en el 2027”,  expresó Salazar Lazcano.