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    En América Latina, hablar de innovación suele asociarse con grandes corporativos, presupuestos elevados y ecosistemas concentrados en unas cuantas ciudades. Sin embargo, iniciativas como la Semana de la Innovación LATAM buscan romper ese paradigma y demostrar que innovar no debería ser un privilegio, sino una posibilidad accesible para cualquier persona.

    La propuesta nació de una experiencia personal. Su fundador, Oscar Caicedo tras trabajar en una de las compañías más reconocidas por sus procesos de innovación en Colombia, vivió durante la pandemia un momento que redefinió su visión. Camino al hospital, después de sufrir un accidente, observó decenas de negocios cerrados con letreros de “se arrienda” y “se vende”. Ahí entendió que quienes más necesitaban innovar no eran necesariamente las grandes empresas, sino los pequeños negocios que luchaban por sobrevivir.

    Ese momento detonó la creación de Colectidea, una plataforma de gestión de innovación diseñada para simplificar el proceso de innovar mediante metodologías colaborativas y, más recientemente, el uso de inteligencia artificial para acelerar la toma de decisiones. Sin embargo, pronto descubrió que una herramienta no era suficiente: muchas empresas primero necesitaban entender por qué innovar era urgente.

    Así nació en 2024 una primera versión de la Semana de la Innovación, con una charla diaria impartida por él mismo y una asistencia total de apenas 152 personas. Un año después, la visión se expandió: el problema no era exclusivo de un país, sino de toda la región.

    En 2025 se formó una comunidad de WhatsApp que hoy supera los 1,800 miembros y, al abrir la convocatoria en LinkedIn para sumar voces expertas, lo que originalmente serían 10 ponentes terminó convirtiéndose en una red de 60 conferencistas de 10 países.

    Para 2026, la iniciativa alcanzó cerca de 3,200 participantes y alrededor de 80 eventos entre paneles, talleres, debates, hackathones y espacios de networking. Todo completamente gratuito y accesible desde cualquier lugar con conexión a internet.

    Pero más allá de las cifras, el verdadero impacto está en las historias individuales. Una participante de la edición anterior confesó que, después del evento, se sintió motivada a emprender. Ese tipo de testimonios reflejan lo que sus organizadores llaman “una onda expansiva”: personas que se inspiran y luego generan valor por su cuenta.

    Te interesa: Tu empresa no necesita solo un equipo de innovación; necesita emprendedores

    ¿Por qué enfocarse en Latinoamérica? La respuesta es clara: talento sobra, pero falta método. La región cuenta con jóvenes ambiciosos, creativos y altamente capacitados, pero muchas veces sin acceso a marcos claros para innovar de forma sostenible.

    También persiste una falsa idea de que innovar hoy significa únicamente dominar herramientas como OpenAI ChatGPT o encontrar “prompts mágicos”. La realidad, explican, es mucho más compleja: la innovación sigue siendo un deporte de equipo. Requiere colaboración, conversación con clientes, validación constante y comunidad.

    Esa misma falta de fundamentos explica, en parte, por qué varios unicornios latinoamericanos no lograron sostener sus valuaciones. Modelos basados en crecimiento acelerado financiado por rondas sucesivas, sin una generación real de valor, terminan colapsando cuando cambian las condiciones del mercado.

    La apuesta hacia adelante no está solo en mantener un evento anual, sino en consolidar una red activa de colaboración. Espacios como las “clínicas de innovación”, donde empresas comparten problemas reales y construyen soluciones de manera conjunta, buscan reducir el riesgo de innovar y fortalecer el ecosistema regional.

    En los próximos cinco años, América Latina tiene la oportunidad de dejar de ser únicamente consumidora de tecnología para convertirse en generadora de soluciones. La inteligencia artificial puede ser el gran acelerador, no como un fin en sí mismo, sino como una infraestructura básica —tan esencial como la energía o el agua— sobre la cual construir nuevos modelos de negocio.

    La verdadera innovación no está en perseguir la próxima valuación multimillonaria, sino en crear valor sostenible. Y, en esa conversación, Latinoamérica apenas está comenzando.

    Sobre el autor:

    Gonzalo A Girault Facha, Socio Fundador Radient Game Studios

    “We are what we play”

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