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    La forma de transportar a los detenidos mexicanos a México ha provocado un conflicto entre la presidenta Sheinbaum y el presidente Trump, planteando preguntas sobre los derechos humanos y el sentido económico.

    La presidenta Sheinbaum ha declarado que México no aceptará aviones militares de deportación porque los inmigrantes no deben ser tratados como criminales y que hacerlo sería una violación de los derechos humanos. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha utilizado anteriormente aviones comerciales para deportar a inmigrantes a México y a otros países del mundo. Los países extranjeros han considerado esta medida aceptable durante décadas, ya que no violaba los derechos humanos de los detenidos. El costo de deportación en vuelos comerciales es ya elevado para el gobierno de Estados Unidos.

    Los costos de los vuelos de deportación

    Un avión comercial tiene un costo de alrededor de 8,000 dólares por hora de vuelo, con una capacidad de transportar entre 135 y 150 deportados por vuelo. El presidente Trump ha declarado emergencia nacional en la frontera, lo que significa que la presidenta puede pedir ayuda a los militares para transportar a los deportados. Sin embargo, lo anterior tiene muy poco sentido desde el punto de vista económico. 

    Trump ha dado la orden de utilizar aviones militares para las deportaciones, lo que triplica los costos de transporte. Por ejemplo, operar un avión de carga militar C-17 con capacidad para aproximadamente 80 pasajeros cuesta aproximadamente 28,500 dólares por hora de vuelo. Es difícil para cualquier gobierno justificar la triplicación de los gastos de transporte. Entonces, ¿por qué el presidente Trump insiste en triplicar los costos de transporte para las deportaciones? Pude ser que sea para mandar un mensaje y una imagen de autoridad y de poder al mundo, y para disuadir a otros de cruzar la frontera en lo que parece ser una costosa demostración de poderío militar.

    El enfrentamiento entre Estados Unidos y Colombia estableció un precedente

    Recientemente, se le negó el permiso para aterrizar a un avión de carga militar C-17 que envío el presidente Trump para regresar deportados colombianos a Colombia. Al igual que la presidenta Sheinbaum, el presidente colombiano Preto se negó a aceptar que los deportados colombianos fueran tratados como criminales. En cuestión de horas, el presidente Trump ordenó la implementación de un arancel del 25% sobre todos los productos colombianos y suspendió todos los servicios de visas estadounidenses en Colombia. El presidente Preto respondió aceptando a todos los deportados independientemente del avión utilizado y llegó a ofrecer el avión presidencial de Colombia para devolver a los deportados colombianos, poniendo fin al enfrentamiento entre Colombia y Estados Unidos.

    El conflicto entre Colombia y Estados Unidos sentó un precedente para otros países. México debe elegir entre aceptar la costosa táctica del presidente Trump de utilizar los vuelos militares para las deportaciones, enfrentar sanciones arancelarias y las suspensiones de visas, o México debe absorber los costos de deportar a sus propios ciudadanos utilizando aeronaves mexicanas. Un cálculo difícil que sopesa la dignidad de los ciudadanos frente al futuro financiero de la nación.

    Sobre la autora:

    *Jasmin Singh es abogada de inmigración, radicada en Estados Unidos, especializada en leyes de inmigración.

    LinkedIn: Jasmin Singh

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